La incertidumbre global y la ausencia de un acuerdo regulatorio en el Estrecho de Ormuz continúan generando una volatilidad extrema en los precios internacionales del barril de petróleo. Durante una entrevista en el programa A Esta Hora de Actualidad Radio, conducido por Yoly Cuello, el analista Jorge Piñón, profesor e investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, explicó que este conflicto —que ya cumple 100 días— mantiene al mercado en un estado de nerviosismo absoluto dependiente de la geopolítica.
«Cada vez que hay un anuncio de la Casa Blanca de que tenemos un acuerdo, baja el petróleo. Cuando hay un anuncio de la Casa Blanca que dice ‘vamos a bombardear a Irán’, se disparan los precios». — Jorge Piñón.
El peligro técnico de cerrar los pozos
Uno de los puntos más críticos señalados por el académico es el severo cuello de botella logístico que enfrentan los buques petroleros en la región. Esta parálisis en el transporte marítimo podría obligar a los países productores a tomar la drástica medida de cerrar temporalmente sus pozos debido a la saturación de la capacidad de almacenamiento en tierra.
Piñón advirtió que esta acción representa un grave peligro técnico y financiero a largo plazo:
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Pérdida de presión: Al cerrar un pozo petrolero de forma abrupta, se pierde la presión natural del reservorio subterráneo.
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Daño permanente: Es extremadamente difícil, costoso y, en ocasiones, imposible que ese pozo vuelva a recuperar el mismo nivel de producción original una vez que se intenta reactivar.
Rusia como beneficiario y el «error» de EE. UU.
El especialista destacó que, paradójicamente, Rusia se ha convertido en el principal beneficiario económico de esta crisis. Moscú está logrando comercializar su crudo con una prima por encima del mercado regular, impulsado además por el levantamiento progresivo de las sanciones internacionales.
Por otro lado, Piñón calificó como un «error» la decisión de la administración estadounidense de liberar continuamente crudo de sus reservas estratégicas de los inventarios de Luisiana y Texas. El académico enfatizó que «esas son reservas exclusivas para una emergencia de seguridad nacional, no un mecanismo político para intentar influenciar o contener los precios de la gasolina de forma artificial».
