La nueva mesa de negociación sobre Venezuela representa una oportunidad para avanzar hacia una transición democrática, aunque el proceso debe estar acompañado de transparencia y resultados concretos para ganar legitimidad ciudadana. Así lo aseguró el periodista venezolano Walter Molina, en medio de recientes reacomodos diplomáticos que incluyen la salida de Mauricio Claver-Carone de los asuntos relacionados con el país suramericano, un movimiento estratégico reportado este viernes por la agencia Reuters.
Molina destacó que Claver-Carone tuvo una fuerte influencia reciente en el diseño político, la posible reestructuración de la deuda y el impulso a la Asamblea Nacional de 2015. Asimismo, señaló que el exfuncionario mantuvo vínculos estrechos con figuras como Julio Borges y Leopoldo López, cuyas organizaciones integrarían la nueva mesa técnica para la búsqueda de acuerdos.
Washington al frente del proceso político
El comunicador sostuvo que esta iniciativa no debe interpretarse como un careo tradicional entre dos bloques políticos enfrentados, sino como un mecanismo orquestado directamente desde la capital estadounidense. En este contexto, destacó el rol del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien según reportes de medios como RealClearPolitics, actúa como el principal conductor de esta estrategia multifase para la transición.
«Esto no es una negociación tradicional. Es una sinfonía donde hay un director que pone la mesa, dice qué instrumento toca cada quien y cuándo debe hacerlo». — Walter Molina, periodista venezolano.
El desafío de lograr acuerdos verificables
Más allá de los nombres que integren el diálogo, Molina advirtió que el verdadero reto será producir soluciones reales. Entre las prioridades ineludibles mencionó la definición de un cronograma electoral claro, la conformación equilibrada del Consejo Nacional Electoral y la profunda renovación del Tribunal Supremo de Justicia. Además, recalcó la urgencia de actualizar el Registro Electoral dentro y fuera del país para garantizar la participación ciudadana.
Al mismo tiempo, cuestionó el hermetismo oficial sobre aspectos básicos, como la lista definitiva de delegados y la sede de las reuniones, exigiendo que el proceso se maneje con total seriedad.
«Yo no quiero un show. Quiero avances reales y concretos». — Walter Molina, periodista venezolano.
Para finalizar, el analista reconoció que la mesa nace con cuestionamientos sobre su legitimidad de origen debido a la exclusión de ciertos actores políticos relevantes. Sin embargo, enfatizó que el proceso puede construir una legitimidad basada en su desempeño, siempre y cuando la ciudadanía se mantenga alerta y exija transparencia en cada paso hacia la recuperación institucional de Venezuela.