La volatilidad se ha convertido en uno de los principales problemas para la industria petrolera en medio de la crisis en el Medio Oriente. Así lo explicó el experto en energía Jorge Piñón, quien señaló que los precios del crudo han reaccionado en las últimas semanas más a la narrativa y a las declaraciones de los gobiernos involucrados que a cambios reales en la oferta y la demanda.
Según Piñón, el crudo de referencia británico llegó a retroceder hacia los $78 o $79 por barril cuando surgieron señales de avances diplomáticos. Sin embargo, tras nuevos ataques y el alejamiento de las conversaciones, el precio volvió a superar los $90, situándose posteriormente en el rango de los $88-$89.
«El mercado está reaccionando a la narrativa. Una declaración de la Casa Blanca sobre un posible acuerdo puede provocar una caída de varios dólares en el precio del barril, mientras que una respuesta iraní negando el pacto genera rápidamente el movimiento contrario». — Jorge Piñón, experto en energía.
Una difícil decisión para las refinerías Esta incertidumbre no afecta únicamente a los consumidores, sino también a las grandes compañías petroleras y refinadoras que deben anticipar sus compras para los próximos meses. Empresas como Exxon, Shell, Valero y Chevron enfrentan el dilema de adquirir crudo de inmediato o esperar a que el mercado defina una tendencia más clara. Para Piñón, esta situación distorsiona el equilibrio natural entre la oferta y la demanda.
El reto adicional de Asia y las reservas estratégicas El experto destacó el impacto que la crisis genera sobre China, India, Japón y Corea del Sur, naciones que dependen del flujo petrolero que cruza el estrecho de Ormuz. Al verse obligados a utilizar sus reservas estratégicas para suplir la falta de crudo, enfrentarán una «doble demanda» cuando se alcance un acuerdo: comprar petróleo para operar sus refinerías y, al mismo tiempo, reponer los inventarios agotados.
«Hay una doble demanda. Las refinerías tendrán que adquirir el crudo necesario para sus operaciones y, por otro lado, los países tendrán que reponer los inventarios utilizados durante la emergencia». — Jorge Piñón.
Por esta razón, aunque un arreglo diplomático reducirá los precios, Piñón pidió cautela. En Miami, donde el galón ronda los $3.80-$3.90, una estabilización podría llevar los precios hacia los $3, pero descartó un retorno inmediato a los $2.50. A esto se suma el factor de Rusia, cuyas exportaciones de diésel y gasolina se han visto mermadas tras ataques ucranianos a sus refinerías, eliminando una fuente clave de compensación en el mercado global.
(AP Foto/Matt Rourke)