El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal foco de tensión internacional tras el recrudecimiento del conflicto con Irán. Para el coronel Octavio Pérez, aunque el tránsito marítimo se ha reducido considerablemente, los movimientos registrados demuestran que el paso estratégico no está completamente sellado.
«Si ayer fueron ocho barcos los que entraron o salieron del estrecho, técnicamente te está diciendo que está abierto, no completamente sellado», explicó Pérez, advirtiendo que es necesario distinguir entre los buques con destino a Irán y aquellos que cruzan hacia Dubái, Abu Dhabi u otros puertos del Golfo.
Irán utiliza Ormuz como un arma Pérez considera que el conflicto por el programa nuclear iraní ha quedado parcialmente desplazado por el uso político del estrecho. A su juicio, la posibilidad de restringir el tránsito marítimo tiene repercusiones globales que desafían incluso el rol de los organismos internacionales: «¿Y dónde está la ONU? ¿Dónde están las cortes? Es lo increíble», cuestionó.
El militar destacó que la llegada de figuras de línea dura a la estructura de seguridad iraní, vinculadas a la Guardia Revolucionaria, reduce drásticamente el margen para negociar, sumado al factor del calendario electoral en Estados Unidos, donde «están jugando con el reloj».
El desgaste del arsenal estadounidense Aunque EE. UU. mantiene una enorme ventaja en poder aéreo, Pérez advirtió sobre el desgaste de las reservas de misiles (como los sistemas Patriot y THAAD) utilizados para defender a aliados y apoyar indirectamente a Ucrania. Según cifras analizadas, el inventario de misiles Patriot se habría reducido a una tercera parte (de unas 2.330 a unas 830 unidades), mientras que los THAAD habrían disminuido a la mitad.
«Eso es una realidad que no podemos negar ni barrer debajo de la alfombra. El problema no es cuántos misiles quedan, sino cuánto tiempo tardaría Estados Unidos en producir nuevas unidades en un conflicto prolongado». — Coronel Octavio Pérez.
Finalmente, Pérez señaló que China observa cuidadosamente este desgaste de reservas y tecnología, en una confrontación moderna donde la inteligencia, los drones de bajo costo y la ciberseguridad juegan un papel tan determinante como el armamento tradicional. «Esto va a llegar a un punto en que no va a haber una vuelta atrás», advirtió.
(Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP, Archivo)