El historiador y escritor César Reynel Aguilera analizó la profunda crisis que atraviesa la isla, destacando cómo la cúpula política utiliza las carencias de la población como una herramienta de propaganda internacional. Según Aguilera, el gobierno cubano ha perfeccionado una narrativa que culpa exclusivamente a factores externos mientras evita implementar reformas estructurales que aliviarían el hambre y la escasez.
Durante la entrevista, el autor de «El Soviet Caribeño» señaló que las remesas se han convertido en la principal válvula de escape económica para miles de familias. Sin embargo, denunció los elevados costos y las trabas impuestas por el sistema estatal cubano, que se beneficia de los envíos de los exiliados mientras mantiene restricciones financieras que asfixian al ciudadano común.
Respecto a la postura de Washington, Aguilera sugirió que los recientes movimientos de la administración de Donald Trump podrían formar parte de una estrategia de presión gradual. El historiador planteó que determinadas señales diplomáticas buscan explorar escenarios de cambio, aunque reconoció que gran parte de estos movimientos aún se encuentran en el terreno del análisis geopolítico y la especulación.
Finalmente, en materia de producción alimentaria, Aguilera fue contundente al señalar que el problema de la isla no es la falta de tierras productivas ni la capacidad de sus campesinos. Para el investigador, el estancamiento agrícola es una consecuencia directa de un modelo de control centralizado que prefiere mantener el dominio político antes que permitir la soberanía alimentaria del país.