El presidente Donald Trump firmó el lunes una orden ejecutiva en la que pide renovar las recomendaciones de vacunación infantil. La medida promueve sus arraigadas, pero desacreditadas, creencias de que las vacunas pediátricas deben aplicarse en visitas separadas al médico.
La orden recomienda separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) en tres inyecciones administradas en visitas separadas al médico, siempre que sea posible. También ordena al departamento de salud a nivel federal a que mejore su investigación sobre vacunas, las cuales ya son parte de estudios exhaustivos, y que presente un plan para ofrecer vacunas infantiles por separado para el sarampión, las paperas y la rubéola , debido a que actualmente no existe tal opción en Estados Unidos.
La medida marca un cambio radical en los esfuerzos recientes del gobierno de Trump por enfatizar políticas de salud menos controvertidas relacionadas con una alimentación saludable, las negociaciones sobre los precios de los medicamentos y las acciones para combatir el fraude médico de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
Expertos en salud pública han expresado su preocupación de que espaciar las inyecciones, como propone Trump, puede aumentar el riesgo de que los niños contraigan una enfermedad prevenible por vacunación antes de regresar para otra visita. Las vacunas infantiles —y cómo y cuándo se administran en combinación— pasan por rigurosos estudios, y el seguimiento de seguridad continúa durante años a medida que se utilizan.
Trump calificó el anuncio como una “gran victoria para los derechos de los padres de familia, los derechos religiosos y constitucionales, y para la ciencia de máxima fiabilidad”.
En cuanto a la orden, Trump insinuó el lunes por la tarde desde el Despacho Oval que el número de vacunas o el momento en que se aplican podría desempeñar un papel en el aumento de casos de trastorno del espectro autista, incluso después de que la comunidad médica y décadas de estudios han llegado a la conclusión contundente de que no existe tal vínculo.
La orden también incluye varios cambios en el calendario de vacunación infantil que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus iniciales en inglés) ya había intentado establecer, pero que fueron bloqueados por un juez federal. Un funcionario de la Casa Blanca, que insistió en el anonimato a cambio de informar a los reporteros, dijo que Trump estaba en su derecho de proporcionar su propia recomendación a través de una orden ejecutiva y aseguró que la demanda que bloquea la implementación del calendario propuesto por el HHS era un asunto por separado.
El doctor Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría, afirmó que el anuncio difunde la incertidumbre, el miedo y la confusión donde “no tiene por qué haber nada de eso”. Rebatió las recomendaciones de Trump y dijo que se deberían mantener los lineamientos anteriores.
“La ciencia sobre las vacunas y su eficacia no ha cambiado”, subrayó. “La distribución de virus y otros patógenos en nuestro entorno no ha cambiado. Los niños en este país no han cambiado en las últimas 48 horas”.
El senador republicano Bill Cassidy, presidente de la Comisión de Salud del Senado, criticó la orden ejecutiva en redes sociales, diciendo que las vacunas son seguras y no causan autismo.
“Soy médico. Esta orden ejecutiva está equivocada”, escribió el senador por Luisiana. “El presidente no tiene el conocimiento para hacer estos cambios”.
¿Quién está a cargo de la política de vacunación?
Aunque la orden establece una revisión a las recomendaciones de vacunación, son los estados, y no el gobierno federal, los que tienen la autoridad para exigir una vacunación escolar. La orden recomienda que los estados con mandatos de vacunación escolar sopesen la posibilidad de actualizar sus leyes de manera que reflejen el calendario preferido por el gobierno federal, de acuerdo con una hoja informativa de la Casa Blanca.
Trump ordenó en diciembre pasado al HHS que se revise la manera en que las naciones pares abordan las recomendaciones de vacunación y sopese la posibilidad de revisar las directrices de Estados Unidos en consecuencia. La agencia respondió con una reducción al número de vacunas que recomienda para cada niño, una medida que ya fue bloqueada por los tribunales.
Por lo general, los cambios a las recomendaciones federales de vacunación infantil requieren de la aprobación del director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). La nueva directora de los CDC, la doctora Erica Schwartz, estuvo encargada de supervisar políticas para promover la vacunación entre los miembros de las fuerzas armadas, mientras fungió en una posición de mando dentro de la Guardia Costera de Estados Unidos.
Sin embargo, el experto en derecho de salud pública Lawrence Gostin, de la Universidad de Georgetown, señaló que la interpretación de la Corte Suprema en lo referente a las facultades de Trump le podría permitir pasar por encima de Schwartz si ella no está de acuerdo con las nuevas recomendaciones.
“Claramente es la primera prueba para la doctora Erica Schwartz”, declaró Gostin en un correo electrónico. “El presidente la está colocando en una posición insostenible”.
Al preguntarle durante una llamada con miembros de la prensa por qué el presidente estaba abogando por dividir la vacuna MMR en tres inyecciones para combatir una enfermedad por separado, el funcionario de la Casa Blanca no presentó estudios que respalden la decisión. Aseguró que esa es la opinión que Trump mantiene desde hace tiempo y que algunos países proporcionan vacunas individuales contra el sarampión en ciertas circunstancias.
Kush Desai, portavoz de Trump, dijo a The Associated Press que el presidente es “uno de incontables padres de familia que ha planteado sus dudas y preocupaciones sobre la vacuna combinada MMR” y dijo que el plan para desarrollar vacunas para una sola enfermedad “le daría a los padres más opciones sobre el momento y la frecuencia con que se le administran a sus hijos”, aumentando en última instancia la aceptación de las vacunas.
Estudios en bebés e infantes en Estados Unidos han revelado que el uso de dosis combinadas para las vacunas infantiles, en lugar de una dosis por cada enfermedad, aumentó la probabilidad de completar todo el esquema de vacunación recomendado para un niño de 2 años.
Otras acciones del gobierno de Trump en materia de vacunación
El secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., un activista antivacunas antes de asumir el cargo, se propuso reformar las directrices de inmunización en el HHS en el primer año del mandato de Trump. Despidió a los 17 miembros de una comisión asesora y los reemplazó con funcionarios que presentaron recomendaciones mucho más restrictivas, las cuales ya fueron bloqueadas por un juez federal. También ordenó personalmente a los CDC que dejaran de lado su postura de que las vacunas no provocan autismo, sin aportar ninguna evidencia para respaldar el cambio.
Aun así, Trump se ha obsesionado con vincular a las vacunas con el autismo. Recientemente intensificó la presión sobre el secretario de Salud para que identifique la causa del autismo, algo que Kennedy se había comprometido a hacer con nuevas investigaciones presentadas el año pasado. Trump apremió públicamente al secretario de Salud para que diera una actualización sobre el estado de la investigación durante una reunión de gabinete el mes pasado.
“¿Cómo vas con la investigación sobre el autismo?”, preguntó Trump.
“Le tendremos una respuesta», respondió Kennedy.
El consenso científico y décadas de estudios han concluido de manera contundente que no existe un vínculo entre las vacunas infantiles y el autismo. Racine reiteró ese punto el lunes, señalando que se ha tocado el tema de una posible relación «en más de 40 estudios con buen diseño metodológico en más de siete países, los cuales involucraron a más de 5 millones de niños”.
“No estoy seguro de que haya algo que se haya examinado tan a fondo como esta pregunta”, dijo. “Y la respuesta es inequívocamente no”.
En el Despacho Oval, Kennedy volvió a decir que, en su opinión, un factor ambiental desconocido es responsable de los crecientes diagnósticos de autismo y señaló que su departamento entregará los resultados de las investigaciones “tan pronto como estén listos”.
La orden del lunes se produce cuando los niños de todo el país se preparan para volver a clases y mientras la nación lidia con un brote de sarampión que, según los expertos, podría llevar a Estados Unidos a perse su estatus de eliminación de esa enfermedad.
Los médicos han expresado su preocupación de que las falsedades de Trump respecto a las vacunas puedan avivar la renuencia a la vacunación. Datos federales revelan que las tasas de vacunación a nivel de kinder en Estados Unidos han ido en descenso, y que la proporción de niños con exenciones alcanzó un máximo histórico durante el ciclo escolar 2024-25.
Fuente: ALI SWENSON y COLLIN BINKLEY Associated Press
(AP Foto/Jacquelyn Martin)