El vicepresidente de la Asamblea Nacional electa en 2015, Richard Blanco, expresó su profundo escepticismo sobre el nuevo proceso de negociación política en Venezuela. Tras regresar al país luego de ocho años en el exilio, el dirigente aseguró que la ciudadanía observa con extrema cautela un intento de diálogo que obligatoriamente debe traducirse en resultados democráticos inmediatos y concretos.
«Tengo mis dudas, como las tiene el pueblo de Venezuela. Ha habido ya 18 diálogos que no han servido para absolutamente nada o sí han servido para que la gente esté más desentusiasmada y no vea un camino cercano». — Richard Blanco, dirigente político venezolano.
Blanco sostuvo que existe un fundado temor social de que estas conversaciones vuelvan a convertirse en un mecanismo dilatorio para asegurar la permanencia de la actual estructura de poder, un patrón repetitivo a lo largo de las últimas décadas.
«Son 27 años de desgracia que hemos vivido los venezolanos y la gente se pregunta si estos señores no estarán más bien alargando el tiempo, porque eso es lo que han hecho siempre los diálogos». — Richard Blanco, dirigente político venezolano.
El dirigente cuestionó duramente la composición de esta nueva mesa y aseguró que carece de total legitimidad al excluir a la figura política que cuenta con el mayor respaldo popular del país tras los últimos comicios.
«Esta mesa le falta una pata muy importante para mantenerse equilibrada, que es María Corina. Es la líder fundamental de este proceso y así lo demostró en las primarias y en la elección del 28 de julio». — Richard Blanco, dirigente político venezolano.
Para finalizar, Blanco insistió en reclamar la liberación incondicional de los presos políticos y advirtió que la confianza ciudadana solo podrá recuperarse si el proceso desemboca en una solución política definitiva en el corto plazo.
«Solicitamos urgentemente que se proceda a convocar a elecciones presidenciales este mismo año». — Richard Blanco, dirigente político venezolano.
(Foto AP/Ariana Cubillos)