La creación de una unidad especial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) dedicada exclusivamente a Cuba representa una pieza clave dentro de un proceso más amplio de preparación de Estados Unidos ante posibles escenarios en la isla.
Para el analista político Juan Antonio Blanco, director de Cuba Siglo XXI y especialista en las relaciones bilaterales, la decisión confirma que Washington está elevando el nivel de atención y fortaleciendo sus herramientas para responder a una eventualidad que aún no ha sido definida públicamente.
«Se están poniendo todas las piezas en su lugar para que el presidente, en el momento que lo estime pertinente, acabe de tomar una decisión en relación a cuál de las diferentes opciones que le han preparado es la que él va a preferir». — Juan Antonio Blanco, director de Cuba Siglo XXI.
Una señal de que Cuba vuelve a ser prioridad Blanco destacó que este movimiento supone un reconocimiento de las limitaciones que durante años tuvo la inteligencia estadounidense en la isla. Según explicó, aunque la CIA ha dispuesto de importantes capacidades electrónicas, enfrentó enormes dificultades para desarrollar redes de inteligencia humana.
«Las redes humanas de espionaje en Cuba eran muy, muy débiles». — Juan Antonio Blanco.
El riesgo de aprender sobre Cuba «a la carrera» Aunque considera positiva la decisión, Blanco advierte que conocer América Latina no equivale a conocer Cuba. Cuestionó la práctica habitual de rotar a los funcionarios diplomáticos y de inteligencia apenas comienzan a comprender la realidad del país.
«Nos ha pasado continuamente con gente que estaba aprendiendo ya el tema de Cuba, que ya conocía a las personas en la embajada. Te preguntas: ¿va a parar a Afganistán?». — Juan Antonio Blanco.
Blanco recordó episodios históricos como la invasión de Bahía de Cochinos o el colapso de la Unión Soviética para subrayar que disponer de información no es suficiente si no se sabe interpretar.
La imagen sobredimensionada de la CIA El analista también cuestionó la percepción de que la CIA es un organismo omnipresente en la isla, un mito que, a su juicio, ha sido alimentado por la propia propaganda del régimen cubano.
«Hay gente que llega aquí con algún nivel de importancia e información y dice: ‘Oye, la CIA no me ha llamado’. Y digo: mira, a lo mejor no te llaman». — Juan Antonio Blanco.
Un desafío de proporciones mayores Blanco considera que estos pasos muestran una dirección coherente por parte de Washington. Sin embargo, utilizando el caso venezolano como advertencia, pidió prudencia para evitar que las decisiones se apoyen en información condicionada por intereses económicos particulares.
«La intención es maravillosa, pero se han ido dando uno detrás de otro todos los pasos necesarios para crear el aparato necesario para lidiar con esta eventualidad». — Juan Antonio Blanco.
El verdadero desafío, concluyó, será convertir esta prioridad en una capacidad real de comprender lo que ocurre dentro de la isla y ofrecer evaluaciones precisas antes de tomar decisiones de gran alcance.
(AP Foto/Jorge Luis Baños)