El panorama político de Israel permanece abierto tras las elecciones, en medio de la incertidumbre sobre qué bloque logrará reunir los apoyos necesarios para formar gobierno. Durante una entrevista, el analista Gabriel Ventasgar explicó que, aunque el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot podría intentar formar un gobierno minoritario con respaldo parlamentario externo de partidos árabes, los resultados definitivos todavía podrían modificar ese escenario.
Ventasgar advirtió que las proyecciones iniciales debían interpretarse con cautela, porque el sistema parlamentario israelí no entrega automáticamente el poder al partido más votado. La clave está en la capacidad de cada bloque para construir una coalición que reúna una mayoría suficiente en el Parlamento.
Según el analista, Benjamin Netanyahu no habría sufrido el retroceso que algunos anticipaban. Su partido seguía figurando como la fuerza individual más importante, aunque eso no garantiza que pueda reunir los apoyos necesarios para mantenerse en el poder.
Entre los factores que explican el desgaste de Netanyahu, Ventasgar mencionó el cansancio de una parte de la sociedad con sus largos años de gobierno y la controversia sobre el servicio militar de los sectores ultraortodoxos. La oposición cuestiona que sus propios hijos deban cumplir el servicio militar mientras determinados grupos religiosos quedan exentos, una disputa que se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la política israelí.
El analista también planteó dudas sobre la capacidad de Eisenkot para encabezar un gobierno estable. Aunque su experiencia como jefe del Estado Mayor le aporta conocimientos militares y de seguridad, Ventasgar señaló que nunca había ocupado el cargo de ministro y que todavía no se había demostrado cómo gestionaría las presiones propias de la jefatura del Gobierno.
En ese contexto, consideró que un eventual gobierno minoritario podría tener dificultades para mantenerse en el poder y verse obligado a convocar nuevas elecciones si no logra acuerdos parlamentarios duraderos.
La política exterior y los conflictos regionales
En cuanto a la guerra en Gaza, la situación en el sur del Líbano y el enfrentamiento con Irán, Ventasgar estimó que un eventual gobierno de Eisenkot podría mantener líneas de actuación similares a las de Netanyahu, aunque advirtió que las diferencias podrían aparecer en la gestión diplomática y en la respuesta a las presiones internacionales.
El analista puso especial atención en la relación con Estados Unidos. Planteó que, si en el futuro llegara a la Casa Blanca un presidente demócrata mientras continúan los conflictos regionales, el próximo primer ministro israelí tendría que afrontar importantes presiones diplomáticas. A su juicio, Netanyahu cuenta con experiencia acumulada en ese terreno, mientras que la capacidad de Eisenkot para manejar una situación semejante todavía es una incógnita.
Ventasgar también mencionó la relación de Netanyahu con el presidente Donald Trump y el respeto que, según su análisis, el primer ministro israelí ha conseguido entre determinados gobiernos árabes por su disposición a responder militarmente a las amenazas. Desde esa perspectiva, señaló que las preferencias de dirigentes como Recep Tayyip Erdoğan y representantes de Qatar por un cambio político en Israel podrían tener implicaciones para las relaciones regionales.
El conteo de votos y la incertidumbre electoral
Otro de los puntos abordados fue el proceso de escrutinio. Ventasgar explicó que el conteo israelí se realiza mediante papeletas físicas, que deben contabilizarse, en lugar de depender exclusivamente de un sistema electrónico. Por ese motivo, los resultados definitivos pueden tardar más en conocerse.
Aunque la confirmación oficial podría prolongarse hasta el viernes, el analista esperaba que durante las horas siguientes comenzara a perfilarse una tendencia más clara. Sin embargo, advirtió que las encuestas a pie de urna no siempre reflejan con exactitud el resultado final, ya que algunos votantes pueden ofrecer respuestas que no coinciden con su voto real.
El universo electoral, según las cifras mencionadas durante la conversación, rondaba los siete millones de personas, de las cuales aproximadamente cinco millones habrían participado en la votación. En Israel el voto no es obligatorio, otro factor que influye en la participación y en las proyecciones electorales.
La entrevista concluyó con un escenario todavía abierto: Netanyahu conserva una fuerza parlamentaria significativa, pero la posibilidad de formar gobierno depende de los acuerdos entre partidos. Para Ventasgar, el resultado final no solo determinará quién ocupará la jefatura del Gobierno, sino también cómo Israel afrontará sus desafíos de seguridad, sus relaciones con Washington y las tensiones que persisten en Oriente Medio.
📷 AP Foto/David Goldman