Las fuerzas armadas israelíes comenzaron el lunes a interceptar embarcaciones que forman parte de la más reciente ola de flotillas de activistas que intentan romper el bloqueo de Gaza.
Más de 50 botes zarparon del puerto de Marmaris, Turquía, la semana pasada, en lo que los organizadores de la Flotilla Global Sumud describieron como el tramo final de su viaje hacia las costas de Gaza.
En la transmisión en vivo por parte de la organización podía verse a activistas a bordo de varias embarcaciones, poniéndose chalecos salvavidas y levantando las manos antes de que se acercara un bote con soldados. Efectivos israelíes con equipo táctico abordaron el bote, y la transmisión en vivo terminó abruptamente. Muchas de las embarcaciones se encuentran actualmente frente a la costa de Chipre.
Otras imágenes mostraron a fuerzas israelíes en lanchas rápidas, acercándose y pidiéndoles a los activistas moverse hacia la parte delantera de los botes.
Una hora antes de la interceptación, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel instó a los activistas a “cambiar de rumbo y dar la vuelta de regreso de inmediato”.
“Una vez más, una provocación por el simple hecho de provocar: otra supuesta ‘flotilla de ayuda humanitaria’ sin ayuda humanitaria”, publicó el Ministerio de Relaciones Exteriores en la red social X. Las fuerzas armadas israelíes declinaron comentar sobre la operación en curso.
Los organizadores indicaron que las embarcaciones fueron interceptadas a 250 millas náuticas de las costas de Gaza. A diferencia de interceptaciones anteriores, que tuvieron lugar al amparo de la noche, las fuerzas armadas israelíes abordaron los botes a plena luz del día.
El bloqueo ha estado en vigor durante 18 años, mucho antes de la reciente guerra en Gaza.
Israel y Egipto, que limita con Gaza al sur, impusieron el bloqueo tras la toma del territorio por parte de Hamás en 2007, con la intención de impedir que el grupo palestino introdujera armas de contrabando. Desde entonces, Israel ha controlado el espacio aéreo y la costa de Gaza, y ha restringido el flujo de bienes y personas que entran y salen del territorio.
Algunos críticos lo consideran un castigo colectivo.
Aproximadamente 20 embarcaciones de una flotilla fueron interceptadas el mes pasado
El 30 de abril, fuerzas israelíes interceptaron más de 20 embarcaciones de una flotilla cerca de la isla griega meridional de Creta, reteniendo inicialmente a unos 175 activistas. Funcionarios israelíes dijeron que tuvieron que actuar con anticipación debido al alto número de embarcaciones involucradas.
Israel llevó de regreso a territorio israelí a dos de los activistas —un ciudadano hispano-sueco de origen palestino, Saif Abukeshek, y el brasileño Thiago Ávila —, donde fueron interrogados y detenidos durante varios días. Los activistas acusaron a Israel de tortura, algo que el gobierno israelí negó. Brasil y España condenaron a Israel por “secuestrar” a sus ciudadanos. Los dos fueron deportados de Israel después de aproximadamente una semana de detención.
Los organizadores dicen que los empeños más recientes involucraron una flota reagrupada a la que se sumaron embarcaciones adicionales. Casi 500 activistas de 45 países participaban.
Flotillas anteriores tampoco logran llegar a Gaza
Los activistas hicieron su intento menos de un año después de que las autoridades israelíes frustraran una iniciativa previa del grupo por llegar a Gaza. Ese intento involucró unas 50 embarcaciones y aproximadamente 500 activistas, incluida la activista climática sueca Greta Thunberg; el nieto de Nelson Mandela, Mandla Mandela, y varios legisladores europeos.
Israel arrestó, detuvo y posteriormente deportó a los participantes, quienes alegaron que las autoridades israelíes abusaron de ellos mientras estaban detenidos. El gobierno israelí negó las acusaciones.
La acción de Israel generó interrogantes sobre lo que cualquier nación puede hacer legalmente para hacer cumplir un bloqueo en aguas internacionales. Varios líderes mundiales y grupos defensores de los derechos humanos han condenado al gobierno israelí, diciendo que violó el derecho internacional.
Empeños anteriores por romper el bloqueo también han fracasado. En 2010, comandos israelíes allanaron el barco turco Mavi Marmara, que había estado participando en una flotilla de ayuda que intentaba llegar a Gaza. Nueve ciudadanos turcos y un turco-estadounidense a bordo murieron. La última vez que un barco de activistas logró llegar a Gaza fue en 2008.
La flotilla intenta llamar la atención sobre la situación en Gaza
El alto el fuego entre Israel y Hamás sigue siendo frágil, y el principal diplomático que lo supervisa dice que se ha estancado debido al impasse sobre el desarme de Hamás. Ambas partes han intercambiado acusaciones de violaciones del mismo. En Gaza ha habido fuego israelí casi a diario. Más de 850 personas han muerto en el territorio palestino desde que el cese del fuego entró en vigor en octubre, según el Ministerio de Salud de Gaza.
El ministerio forma parte del gobierno de Gaza dirigido por Hamás, pero está integrado por profesionales médicos que mantienen y publican registros detallados, y la comunidad internacional los considera confiables en general. El ministerio dice que los ataques de represalia de Israel en la guerra han devastado el enclave palestino y han dejado más de 72.700 muertos.
Las flotillas han sido criticadas por llevar cantidades ínfimas de ayuda en barcos pequeños. El organismo de defensa israelí que supervisa la ayuda humanitaria a Gaza dice que está entrando suficiente ayuda allí: aproximadamente 600 camiones con ayuda humanitaria ingresan diariamente, un nivel similar a los previos a la guerra.
No obstante, aproximadamente 2 millones de residentes de Gaza siguen viviendo con graves carencias de vivienda, alimentos y medicinas.
Los organizadores de la flotilla han dicho que esperan que su más reciente intento de llegar a Gaza ayude a destacar las condiciones de vida que soportan los palestinos en el territorio, particularmente a medida que la atención mundial ha desplazado su enfoque hacia la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Fuente: SUZAN FRASER y MELANIE LIDMAN Associated Press