El gobierno de Cuba confirmó la realización de encuentros diplomáticos de alto nivel con delegados de Estados Unidos en la isla. Según reportes obtenidos por Telemundo 51 y NPR, este acercamiento a principios de abril marca el primer aterrizaje de una aeronave gubernamental estadounidense en territorio cubano desde el año 2016.
Aunque el director adjunto para asuntos estadounidenses de la cancillería cubana, Alejandro García del Toro, describió el intercambio como «respetuoso» y negó la existencia de amenazas, fuentes del Departamento de Estado revelaron una postura mucho más severa. Los diplomáticos advirtieron a sus contrapartes que la economía de la isla está en caída libre y que la élite gobernante cuenta con una «pequeña ventana» para implementar reformas antes de un colapso irreversible.
Durante estas negociaciones, que incluyeron un encuentro paralelo con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, se pusieron sobre la mesa puntos de choque y exigencias determinantes:
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Conexión satelital: Washington propuso autorizar la entrada de Starlink, la red de Elon Musk, para garantizar internet rápido y confiable.
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Compensaciones económicas: Se exigió un plan de pago por las propiedades de ciudadanos y empresas estadounidenses confiscadas tras 1959.
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Amenaza a la seguridad: Preocupación directa por la operación de grupos terroristas y agencias de inteligencia extranjeras bajo la autorización de La Habana.
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Derechos humanos: Exigencia innegociable de frenar la represión y liberar a los presos políticos.
Por su parte, la prioridad absoluta del régimen fue exigir el levantamiento del bloqueo energético impulsado por la administración de Donald Trump. Los representantes castristas calificaron las amenazas de aranceles a los proveedores de petróleo como un acto de coerción y «chantaje global» que castiga a toda la población.
La posibilidad de que Cuba sea el próximo objetivo de la Casa Blanca, tras las acciones sobre Irán y Venezuela, ha encendido alarmas internacionales. De acuerdo con información de Al Jazeera, naciones como México, Brasil y España urgieron al diálogo, mientras que desde Alemania, el canciller Friedrich Merz descartó públicamente que exista justificación alguna para una intervención militar estadounidense en la isla.
Con información de Telemundo 51, NPR y Al Jazeera.