El controversial centro de detención de inmigrantes administrado por el estado de Florida, conocido popularmente como «Alcatraz de los Caimanes», cerrará sus puertas definitivamente el próximo 1 de junio. Según informes de The New York Times y confirmaciones de proveedores locales, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha determinado que la instalación, ubicada en el corazón de los Everglades, resulta excesivamente costosa para los contribuyentes.
La operación del centro ha tenido un costo estimado de un millón de dólares diarios. A pesar de que el gobernador Ron DeSantis solicitó un reembolso federal de más de 600 millones de dólares para cubrir los gastos de funcionamiento, la administración Trump aún no ha entregado los fondos. La congresista demócrata Debbie Wasserman Schultz criticó duramente la gestión, afirmando que el cierre no se debe a una cuestión de conciencia, sino al hecho de que se «incendiaron» más de mil millones de dólares en impuestos de los floridanos sin recibir el pago prometido por Washington.
DeSantis defendió la labor de la instalación señalando que, desde su apertura a mediados de 2025, el centro fue responsable de procesar y deportar a casi 22,000 inmigrantes indocumentados. El gobernador republicano reiteró que «Alcatraz de los Caimanes» siempre fue concebido como una solución temporal y que, una vez cumplido su propósito de aliviar la presión migratoria, el desmantelamiento de la estructura era el paso lógico a seguir.
Por su parte, organizaciones ambientales como Friends of the Everglades celebraron la noticia del cierre. Eve Samples, directora ejecutiva de la organización, calificó la existencia del centro como un «daño indignante» infligido simultáneamente a los contribuyentes y al ecosistema de los Everglades. La ubicación del campamento en una zona tan sensible había generado múltiples demandas y críticas por el impacto ecológico y las condiciones inhumanas denunciadas por los detenidos.
El futuro de los 14,000 inmigrantes que se encuentran actualmente en la instalación sigue siendo incierto. Los planes logísticos indican que los detenidos comenzarán a ser trasladados a otros centros federales en las próximas semanas, permitiendo que la estructura sea desmantelada por completo poco después del 1 de junio. Sin embargo, las autoridades federales aún no han especificado hacia qué estados o ciudades serán enviados estos grupos.
Con información de WSVN 7News, Telemundo 51 y The New York Times.