El colapso del sistema eléctrico nacional en Cuba mantiene a gran parte de la población en una situación límite, enfrentando apagones generalizados que en diversas zonas ya superan las 48 horas continuas.
En una entrevista concedida a Yoly Cuello para el programa A Esta Hora de Actualidad Radio, Manuel Cuesta Morúa, miembro del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, describió desde el este de La Habana un panorama de parálisis casi absoluta. La falta de energía ha desencadenado una severa crisis en el suministro de agua y serias dificultades para la subsistencia diaria.
«La situación se hace insostenible para todo el mundo… sobre todo daña más a personas de la cuarta edad y niños pequeños», relató con preocupación.
Escasez e indefensión económica
A pesar de los informes oficiales que indican que el restablecimiento eléctrico apenas alcanza a cubrir un 1% de la infraestructura —priorizando hospitales e instalaciones críticas de bombeo—, Cuesta Morúa señaló que en el resto de la región el colapso es total. La población intenta sobrevivir a las altas temperaturas sin acceso a alimentos básicos. «No hay posibilidad de comprar pan, no hay pan para la gente… y definitivamente no tienen la posibilidad de salir a buscarlo porque no lo están produciendo», lamentó el activista, destacando que la solidaridad vecinal se ha vuelto el único salvavidas para compartir la poca agua potable disponible.
El opositor también enfatizó el devastador impacto de esta crisis sobre la economía y los sectores más vulnerables. El transporte público se encuentra totalmente detenido, mientras que los recientes intentos del gobierno por bancarizar y digitalizar las transacciones financieras han dejado a los ciudadanos sin acceso a su dinero.
«No hay corriente, la mayor cantidad de personas que cobran pensiones no pueden sacar el salario mínimo que tienen asignado… porque no hay electricidad y el sistema no funciona». — Manuel Cuesta Morúa.
Esta combinación de falta de efectivo y ausencia de energía, concluyó, paraliza por completo la vida cotidiana del cubano.
