La declaratoria se basó en la afectación de esta tormenta tropical en su paso por Dominica y la trayectoria estimada que ha pronosticado el Centro Nacional de Huracanes, según la cual entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre, la tormenta estará bordeando la península de la Florida.
En el decreto, se considera que la tormenta representa una » amenaza» para las comunidades a todo el estado de la Florida y requiere de toda la atención.
Scott designó al director de la División de Manejo de Emergencias local como el coordinador oficial estatal durante la duración de la emergencia, y lo facultó para tomar las decisiones que se deban tomar en el marco de la situación.
El gobernador también activó a la Guardia Nacional de la Florida para que esté atenta a la emergencia; ordenó a las empresas cuyos trabajadores estén registrados como voluntarios de desastres a otorgar los permisos correspondientes en el caso de ser necesario; conminó a la autoridad local de transportes a suspender el cobro de peajes y facilitar las evacuaciones si se presenta la ocasión e instó a las escuelas, colegios e instituciones públicas y privadas a estar preparadas en caso de que se requiera su uso como refugio.