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Un neonátologo de Miami explica cómo la ciencia y los milagros van de la mano

por actualidad

Estás embarazada, gracias a Dios, pero estás angustiada. Tu embarazo ha sido una odisea.  Llega el día del parto. Los médicos te han anunciado que llega con mucha anticipación y solo pides porque tu bebé esté bien. Pides por un milagro.

El Dr. Eduardo Bancalari, jefe de Servicios Neonatales de Jackson Memorial Hospital y director de Neonatología en la Miller School of Medicine de la Universidad de Miami conoce muy bien, -desde hace casi 50 años- esa angustia. Él y su equipo han desarrollado a lo largo del tiempo la unidad de cuidados intensivos neonatales más sofisticada con la que cualquier madre quisiera contar para que su bebé tenga todas las oportunidades de salir adelante. 

Bancalari empezó su entrenamiento como pediatra en Chile y continuó su especialidad en pediatría aquí en Estados Unidos.  Su interés inicial eran las enfermedades respiratorias y los cuidados intensivos. «Anteriormente, para los recién nacidos, especialmente para los prematuros, era muy poco lo que se podía hacer. Fundamentalmente era mantener la temperatura y nutrición, pero no existían cuidados intensivos para los bebés», relata el Dr Bancalari. 

¿Qué es lo que más pone en riesgo la vida de un bebe prematuro?
-El niño que nace prematuramente no tiene ninguno de sus órganos suficientemente desarrollados como para poder vivir por sí mismo y el sistema que más limita su sobrevivencia es el respiratorio -sus pulmones- por lo lo tanto, el bebé no puede mantener una oxigenación normal.  Mi interés en cuidado respiratorio y específicamente en ventilación mecánica me llevó a la neonatología, porque en ese tiempo estaban muriendo los niños sin que nadie supiera cómo darles ayuda, cómo soportar su sistema respiratorio.

Explica el especialista que en la sala de cuidados intensivos para recién nacidos, el neonatólogo trata de darles la oportunidad de que fuera del seno materno puedan completar el desarrollo de sus órganos y así lograr independencia para sobrevivir. «Tratamos de simular el ambiente del seno materno lo mejor posible para estos niños muy prematuros», afirma

¿Cómo lidia usted con las ocasiones en las cuales usted como médico no ha logrado salvar a alguno de sus pequeños pacientes?
-Desde luego que eso ocurre con frecuencia. Cuando nace un bebe a las 22 semanas, prácticamente la mitad de la gestación normal, las posibilidades de sobrevida no son altas, es muy raro que salgan adelante. 

El límite esta hoy en día en las 23 semanas, lo que se conoce como el borde de la viabilidad.  Un bebe nacido así tiene más de un 50% de posibilidad de sobrevivir. A las 24 o 25 semanas sin embargo, la sobrevida aumenta a un 80%, 90%. 
Antes, ninguno de esos niños tenía posibilidad. «Hoy en día tenemos ese alto porcentaje, por lo que la neonatología es una de las disciplinas de la medicina en la que ha habido un progreso extraordinario», afirmó el médico. «Desgraciadamente, en los últimos años se ha visto una disminución en el número de postulantes a esta especialidad que en parte refleja el cambio de actitud de la gente más joven, que muchas veces esta reticente a tomar especialidades que son sacrificadas».

¿Qué secuelas quedan en alguien que haya nacido tan temprano?
-La mayoría llega a una vida adulta, con funciones orgánicas normales. La excepción está en los niños muy prematuros de 22 a 25 semanas; algunos de ellos salen adelante, otros quedan con secuelas, que varían; en el peor de los casos hacia parálisis cerebral, ceguera. Es uno de los desafíos que tenemos: nos estamos concentrando en que los niños que están saliendo adelante tengan la menor posibilidad de complicaciones.

Sus esfuerzos le han merecido premios y reconocimientos. Hay uno en especial que representa mucho para el Dr Balcalari: el David Lawrence Junior Champion for Children que le otorgó The Children’s Trust.
-Realmente es un honor muy grande, porque The Childrens Trust es una organización muy importante que hace una labor magnífica aquí en el sur de la Florida para mejorar las condiciones de todos los niños tanto en la salud, como en educación y su futura formación. 
Todo lo que hemos logrado aquí es el esfuerzo de un magnífico equipo de médicos, enfermeras, técnicos en respiración que han compartido mi sueño de tener una unidad de cuidados intensivos al mejor nivel en todo el mundo y las instituciones son fundamentales. Nada de lo que hemos hecho se podría lograr sin el apoyo del Jackson Memorial Hospital y al mismo tiempo el progreso se logra en base a la investigación, la enseñanza, la educación de médicos jóvenes y eso lo da la Universidad de Miami de la que soy un «fulltime faculty» 
Hemos entrenado a unos 120, 130 neonatólogos, muchos de los cuales están dirigiendo unidades en Europa, Asia, Latinoamérica y por lo tanto, el efecto de nuestro equipo se multiplica muchas veces 

¿Por qué en Miami y no en Nueva York, Chicago, Houston?                                            
-Miami es una ciudad incomparable con muchos beneficios desde el punto de vista cultural y geográfico, es un centro de atracción. Es una ciudad magnífica y es el puente entre EE.UU. y Latinoamérica.

¿Usted cree en milagros?

-Creo en cosas que suceden que son muy difíciles de explicar y que están totalmente fuera de nuestro control, desde luego que las vemos todos los días. Uno ve como las cosas suceden sin que podamos explicarlas siempre.

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