Rafael Marrero, fundador del Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, advirtió en Actualidad Radio que el ascenso económico de Pekín no responde a las reglas del libre mercado, sino a un modelo sostenido por subsidios estatales, dumping comercial y la apropiación sistemática de propiedad intelectual de Occidente.
Marrero calificó la reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping como un «sobrevuelo geoeconómico» que solo redujo las tensiones de forma temporal, ya que la disputa de fondo por el control de la tecnología, la energía y las cadenas de suministro globales sigue intacta.
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El costo del espionaje: El analista denunció que el robo de patentes a corporaciones estadounidenses asciende a los 700,000 millones de dólares al año, permitiendo a Pekín ser «la fábrica del mundo» sin asumir costos de investigación.
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Nexo con el fentanilo: Vinculó directamente al régimen chino con la producción y distribución de los precursores químicos utilizados por los carteles para fabricar el fentanilo que ingresa a Estados Unidos.
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Fracturas internas: Pese a la presión militar que ejerce sobre Taiwán, Marrero señaló que Xi Jinping enfrenta graves debilidades domésticas, destacando una crisis demográfica irreversible y purgas internas por corrupción dentro del Ejército Popular de Liberación.
«China se convirtió en la fábrica del mundo utilizando tecnología robada de Occidente y operando con costos de producción artificialmente bajos». — Rafael Marrero.