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Jorge Piñón cuestiona los errores en las estadísticas de Estados Unidos sobre el petróleo que llega a Cuba

por Actualidad Radio

El experto en petróleo Jorge Piñón cuestionó los errores detectados en las estadísticas oficiales sobre las importaciones de combustible relacionadas con Cuba y advirtió sobre la falta de transparencia en torno al volumen de petróleo que llega a la isla, su distribución y los sectores que finalmente se benefician de esos suministros.

Durante la entrevista, Piñón explicó que se produjo un error en la conversión de litros a barriles en cálculos vinculados al Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), la Oficina del Censo y el Departamento de Comercio. El especialista expresó sorpresa ante una equivocación de esta magnitud, teniendo en cuenta que un barril de petróleo equivale aproximadamente a 159 litros.

Según relató, la discrepancia generó consultas ante varias dependencias federales, entre ellas el Departamento de Estado, hasta que las autoridades reconocieron el problema. Piñón señaló que el caso evidencia deficiencias de coordinación entre organismos gubernamentales y reconoció que él mismo debió haber cuestionado desde el principio la magnitud de las cifras publicadas.

El especialista también insistió en la importancia de distinguir entre el valor económico de las importaciones y el volumen real de combustible recibido. Explicó que un aumento del valor de las compras no significa necesariamente que Cuba haya importado más petróleo, ya que la diferencia puede responder a un incremento de los precios internacionales. Por ello, consideró fundamental que las estadísticas incluyan tanto el costo como las cantidades físicas de combustible adquiridas.

Otro de los asuntos centrales de la conversación fue la capacidad financiera y logística necesaria para importar y distribuir grandes volúmenes de diésel en Cuba. Piñón explicó que los cargamentos que salen de Miami deben pagarse antes de su venta y que pueden transcurrir entre 20 y 30 días antes de que el combustible llegue a la fase de distribución. Este proceso requiere un considerable flujo de caja para financiar la mercancía mientras permanece en tránsito o a la espera de su comercialización.

En ese contexto, se analizó una información publicada por Diario Las Américas el 17 de octubre, cuyo titular sostiene que los combustibles importados desde Estados Unidos estarían destinados a los cuerpos represivos y a sectores vinculados con la élite gobernante cubana. La publicación también plantea que el sector privado de la isla carece de la infraestructura y la capacidad financiera necesarias para importar millones de barriles mensuales.

Piñón señaló que el Gobierno cubano controla las principales instalaciones necesarias para manejar estas operaciones, incluidas las gasolineras, los camiones de transporte y los almacenes de combustible en lugares como Matanzas, La Habana y Cienfuegos. Este control de la infraestructura plantea interrogantes sobre la participación real de los operadores privados y sobre quiénes tienen capacidad para financiar y distribuir los suministros.

El experto reclamó mayor transparencia acerca del destino final del petróleo importado y consideró necesario conocer cuánto combustible se destina a sectores esenciales, como la agricultura, el transporte y la generación eléctrica. A su juicio, no basta con conocer las cantidades que entran al país: también es importante determinar cómo se distribuyen y qué actividades económicas reciben sus beneficios.

Al abordar las fuentes de abastecimiento de la isla, Piñón estimó durante la entrevista que la producción petrolera nacional se situaría entre 30.000 y 40.000 barriles diarios. Ante las limitaciones de las importaciones, esta producción podría representar una fuente fundamental de suministro energético para Cuba, aunque la cifra requiere confirmación con datos actualizados.

La conversación también se centró en la disponibilidad de gas licuado de petróleo, un combustible esencial para cocinar en los hogares cubanos, especialmente ante las dificultades del sistema eléctrico. Piñón explicó que el gas doméstico tiene una importancia económica y social considerable, pues permite a muchas familias preparar sus alimentos sin depender directamente de la electricidad.

El especialista indicó que investigaron posibles suministros procedentes de Jamaica y República Dominicana, países que históricamente han sido considerados fuentes de abastecimiento para Cuba. Sin embargo, aseguró que, según la información consultada, los pequeños buques cubanos utilizados para transportar gas licuado permanecían atracados en los puertos de La Habana y Santiago de Cuba, sin que hubieran identificado movimientos recientes.

La entrevista puso de relieve las interrogantes que persisten sobre las importaciones de petróleo, los errores en las estadísticas oficiales, la capacidad financiera de las empresas involucradas y la distribución de los recursos energéticos dentro de Cuba. Para Piñón, disponer de datos precisos sobre los volúmenes importados y conocer el destino final de los combustibles resulta indispensable para comprender la situación energética de la isla y evaluar quiénes se benefician realmente de estas operaciones comerciales.

📷 AP Foto/Ramón Espinosa

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