A 28 días de las elecciones del 3 de noviembre, el panorama político estadounidense continúa marcado por la incertidumbre y por una dinámica electoral en la que las encuestas, según el analista Ricardo, ya no necesariamente permiten anticipar el resultado final.
Ricardo recordó el histórico error de las encuestas y los pronósticos en las elecciones de 1948, cuando el republicano Thomas Dewey era considerado ganador frente al presidente Harry Truman. Una imagen de Truman sosteniendo el periódico que anunciaba equivocadamente la victoria de Dewey quedó como símbolo de que, en política, los pronósticos pueden fallar hasta el último momento.
Para Ricardo, además, no existe una única «idiosincrasia estadounidense». Las diferencias entre los estados y regiones del país son profundas y hacen mucho más complejo interpretar el comportamiento del electorado.
El analista considera que las encuestas actuales tampoco están captando completamente la velocidad con la que los estadounidenses modifican sus opiniones. Factores como el precio de la gasolina, la situación económica, los conflictos internacionales y acontecimientos que puedan producirse en los días previos a la elección pueden alterar significativamente las preferencias de los votantes.
Puso como ejemplo el precio del combustible: una reducción importante de la gasolina antes del día de las elecciones podría beneficiar a los republicanos. Del mismo modo, cualquier escalada internacional podría tener consecuencias imprevisibles sobre el comportamiento electoral.
Ricardo también llamó la atención sobre la transformación política de Florida. Recordó que hace apenas ocho años el estado todavía podía considerarse una pieza fundamental del mapa electoral, mientras que hoy presenta una realidad política muy diferente. Citó como ejemplo las elecciones de 2018, cuando Andrew Gillum estuvo cerca de derrotar a Ron DeSantis, y cuatro años después DeSantis obtuvo una contundente victoria.
En ese contexto, sostuvo que una encuesta representa apenas una «fotografía Polaroid» del momento. Lo que muestra hoy puede ser completamente diferente a lo que ocurra mañana o dentro de unas semanas.
El analista también abordó el comportamiento del voto afroamericano en Florida, particularmente ante la presencia de candidatos afroamericanos en ambos partidos. A su juicio, tampoco debe descartarse completamente la existencia de prejuicios raciales, especialmente en sectores rurales del estado, aunque aclaró que no necesariamente se trata de un racismo abierto o explícito.
Como ejemplo de la incertidumbre electoral, mencionó una encuesta reciente en la que el demócrata David Jolly aparecía con una ligera ventaja sobre el republicano Byron Donalds, a pesar de que Florida continúa contando con una importante base de votantes registrados como republicanos.
Más allá de las elecciones estadounidenses, Ricardo expresó una visión de largo plazo sobre Cuba. Consideró que, después de 67 años de comunismo, resulta difícil pensar que la isla permanezca eternamente bajo el mismo sistema político. Recordó la caída de la Unión Soviética, el derrumbe del Muro de Berlín y las transformaciones ocurridas en países de Europa del Este como Polonia, Rumanía y Hungría.
A su juicio, Cuba, por su historia y por la existencia de una población dentro y fuera de la isla que aspira a un cambio, está destinada finalmente a alcanzar un futuro de libertad y prosperidad.
(AP Foto/David Goldman)