A catorce años del asesinato de los líderes prodemocráticos Oswaldo Payá y Harold Cepero, la activista cubana y comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rosa María Payá, aseguró que el crimen de ambos no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia sistemática de la dictadura cubana para eliminar a sus opositores y expandir su modelo de control social.
Payá recordó que a su familia le tomó una década lograr el reconocimiento oficial de la responsabilidad estatal en el atentado ocurrido el 22 de julio de 2012:
«Nos costó diez años que oficialmente se reconociera que había sido la dictadura cubana la causante. Fue uno de los asesinatos más recientes del régimen, aunque son muchas las personas que han perdido la vida intentando construir una Cuba distinta». — Rosa María Payá, activista y comisionada de la CIDH.
La vigencia de la resistencia pacífica
Al referirse a la compleja coyuntura política que atraviesa la isla, Rosa María Payá enfatizó que su padre mantendría intacta su convicción de luchar por la democracia a través de la resistencia cívica y desarmada.
«Mi padre fue asesinado precisamente porque encarnaba la alternativa a la barbarie militar. Los cubanos han puesto el cuerpo, desarmados, frente a un Estado totalitario que tiene las armas y las usa. Él estaría hoy defendiendo a ese pueblo y su urgencia de alcanzar la libertad», sostuvo la activista, destacando que la fuerza del movimiento democrático reside en los ciudadanos que siguen reclamando un cambio profundo.
Exportación del modelo represivo y respaldo a Washington
Asimismo, Payá advirtió que el accionar de los servicios de inteligencia cubanos trascendió las fronteras del archipiélago:
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Injerencia regional: Señaló que el régimen promovió durante décadas movimientos guerrilleros y estructuras que derivaron en crimen organizado, ejecutando además operaciones de infiltración en los Estados Unidos.
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Seguridad nacional: Valoró los recientes informes de la administración estadounidense para exponer estas redes, señalando que «confirman lo que muchos llevamos denunciando durante décadas y representan un paso clave para proteger la seguridad del hemisferio».
Finalmente, Payá concluyó reafirmando su compromiso con la causa democrática, expresando la esperanza de que este aniversario sea el último que conmemoren en el exilio.
(AP Photo/Ramon Espinosa)