Bajo una sombra global de guerras y amargas divisiones, los líderes mundiales se reúnen en Naciones Unidas esta semana ante nuevos temores de que una inteligencia artificial desbocada podría amenazar a la humanidad, cuando los impactos climáticos y el alza de los precios ya están haciendo la vida mucho más difícil para cientos de millones de personas.
La reunión anual de alto nivel en la Asamblea General de la ONU también estará marcada por grandes guerras en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, Congo y Myanmar, y por una pregunta persistente: ¿pueden los líderes hacer algo para ponerles fin?
¿Y qué pueden hacer ante el implacable aumento del calentamiento global que amenaza el futuro del planeta, las crecientes desigualdades dentro de los países y entre ellos, y los sobresaltos de la economía mundial, mientras las rutas marítimas y las cadenas de suministro bloqueadas elevan el costo de vida y frenan el crecimiento?
El futuro de las Naciones Unidas también estará, sin duda, en el temario. A sus 81 años, sus potencias siguen siendo las naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, no los principales actores globales del siglo XXI. Los 193 países miembros de la ONU han acordado un amplio paquete de reformas que incluye actualizar instituciones clave como el poderoso Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia ejercen una influencia desproporcionada por su poder de veto. Sin embargo, reformar es más fácil de decir que de implementar.
Entre bambalinas, habrá especulaciones sobre quién dirigirá la ONU a continuación. El segundo mandato de cinco años del secretario general António Guterres termina el 31 de diciembre y no ha surgido un sucesor claro.
Esta reunión sigue siendo crucial
No cabe duda de que la ONU sigue siendo EL lugar de encuentro para sus 193 países miembros y sus líderes. Se espera que unos 130 jefes de Estado y de gobierno hablen ante la Asamblea General a partir del martes, junto con decenas de ministros.
Entre las principales figuras estarán el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Ambos hablarán el martes después del discurso inaugural de Guterres sobre el “estado del mundo”. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, hablarán el miércoles.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu —a quien el alcalde de Nueva York, Zoran Mamdani, quería arrestar por su trato a los palestinos en Gaza hasta que supo que no tiene tal autoridad— se dirigirá a la asamblea el jueves. Por segundo año, el presidente palestino Mahmud Abás no acudirá a la ONU porque Estados Unidos se ha negado a concederle una visa. Aun así, se dirigirá a la asamblea por videoconferencia ese mismo día.
Estados Unidos, en virtud de su acuerdo con la ONU para albergar a la organización, está obligado a permitir que diplomáticos de todos los países miembros asistan a las reuniones.
Igualmente reveladora es la lista de ausentes. El presidente de China, Xi Jinping, se reúne con Trump en Washington el miércoles, pero se salta —según algunos diplomáticos, desprecia— el encuentro de la ONU y envía en su lugar a un vicepresidente. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, tampoco acude, y el presidente de India, Narendra Modi, se ha retirado.
El embajador de Francia ante la ONU, Jérôme Bonnafont, afirmó que es “extremadamente crítico” que los líderes mundiales apoyen esta semana a la ONU como el lugar donde se reúnen las naciones del mundo, especialmente en un momento de tanta polarización.
“Creemos en el multilateralismo”, manifestó, “y creemos que la semana de alto nivel es la ocasión para que los países del mundo reafirmen que prefieren la cooperación y el diálogo a la confrontación”.
Las Naciones Unidas no han tenido un gran año
No hay duda de que ha sido un año difícil para el organismo mundial. Ha quedado relegado cuando se trata de su responsabilidad clave de garantizar la paz y la seguridad internacionales e intentar poner fin a grandes conflictos en Oriente Medio y Ucrania. El hecho de que Estados Unidos no haya pagado miles de millones de dólares en atrasos pendientes ha dejado las finanzas de la organización en una situación inestable.
Pero el veterano observador de la ONU Richard Gowan, director del programa de asuntos globales e instituciones del International Crisis Group, sostiene que 2025 fue aún peor.
Hace un año, explicó, la gente consideraba si Trump usaría su discurso ante la ONU para anunciar que Estados Unidos abandonaría la organización mundial. Trump no anunció una retirada el pasado septiembre y la ONU salió adelante a trompicones durante los últimos 12 meses con problemas financieros que obligaron a recortes en sus misiones de paz y de ayuda humanitaria.
En días recientes, Estados Unidos pagó 725 millones de dólares de sus cuotas al presupuesto operativo regular de la ONU para este año, suficiente para evitar que el gobierno de Trump perdiera su voto en la Asamblea General. El pago fue una fuerte señal de que Trump mantendrá a Estados Unidos en las Naciones Unidas.
La ONU ya no está “en caída libre”, señaló Gowan, pero “está atrapada en una crisis abierta o permanente”. Dicho de forma más gráfica, añadió: “Puede que la ONU no esté en cuidados intensivos como el año pasado, pero sí parece estar atrapada en un centro de traumatología en el futuro previsible”.
El ex vicesecretario general de la ONU Mark Malloch-Brown, miembro del consejo de la Fundación de las Naciones Unidas, señaló que “aunque el mundo todavía confía en la ONU, el público global está ansioso por un cambio”.
La IA se abre paso hacia el centro de la agenda
El futuro de la inteligencia artificial ha pasado al primer plano de las preocupaciones globales, con sus avances acelerados y el reconocimiento incipiente de que no existen controles de la industria, y mucho menos salvaguardas globales, para una tecnología que tiene muchas ventajas, pero también muchas desventajas e incógnitas.
Días antes del encuentro global, líderes de tres grandes empresas de IA advirtieron sobre la posibilidad de que la tecnología se salga del control humano y pidieron una pausa, pero Trump desestimó sus preocupaciones como “un engaño” e instó a continuar los avances para mantener a Estados Unidos por delante de China.
El Consejo de Seguridad de la ONU añadió a su agenda una reunión de alto nivel sobre IA para la tarde del miércoles, una señal de la creciente aprensión y de la necesidad de abordar el tema. Ya estaba previsto que celebrara una reunión de alto nivel sobre Ucrania con Zelenskyy el miércoles por la mañana.
Para el jefe de la ONU, esta será su última reunión de la asamblea con líderes mundiales. La semana pasada adelantó su discurso y dijo a periodistas de la ONU que el poder está cambiando en “una era de profunda incertidumbre”.
“En un momento en que el mundo enfrenta tres amenazas existenciales”, afirmó, “la cooperación internacional es más necesaria que nunca”.
Otros buscarán protagonismo en asuntos que van desde el aumento del nivel del mar y la financiación de la educación hasta la lucha por la igualdad de género. También se celebrarán cientos de reuniones privadas en salas pequeñas de la ONU, hoteles, misiones diplomáticas y restaurantes.
Esther Brimmer, investigadora principal en gobernanza global del Council on Foreign Relations y ex subsecretaria de Estado de Estados Unidos para asuntos de organizaciones internacionales en el gobierno de Obama, comentó que las reuniones presenciales pueden ayudar a los países a debatir ideas que se implementan meses después.
Calificó la situación en 2026 como “mucho más seria y compleja que en décadas pasadas”.
“Dicho esto, tampoco estoy sin esperanza”, señaló Brimmer. “En las últimas décadas hemos aprendido mucho sobre la cooperación internacional”.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
Fuente: Associated Press
(AP Photo/David R Martin)