El conflicto entre Estados Unidos e Irán no puede entenderse únicamente desde el terreno militar. Así lo sostiene el comandante retirado de la Marina estadounidense, José Adán Gutiérrez, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia en inteligencia y defensa. Según su análisis, Teherán está aplicando una estrategia basada en lo que denomina la «arquitectura del poder».
Gutiérrez considera que Irán es plenamente consciente de que no puede derrotar militarmente a Estados Unidos y, precisamente por ello, su táctica consiste en utilizar sus ventajas geográficas y económicas al máximo.
«Los iraníes no quieren ganar militarmente». — José Adán Gutiérrez, excomandante de la Marina de EE. UU.
La lógica iraní es similar a la de David frente a Goliat: un actor militarmente inferior que evita una confrontación directa y busca explotar sistemáticamente las vulnerabilidades de una potencia mucho mayor.
Ormuz, la principal carta de Teherán Para Gutiérrez, convertir el estrecho de Ormuz —una ruta vital para el transporte global de petróleo y gas— en una zona insegura tiene consecuencias devastadoras sobre los mercados internacionales y multiplica la presión económica sobre Washington. A esto se suma el hostigamiento hacia los países del Golfo mediante ataques a refinerías y embarcaciones, afectando a los principales aliados de EE. UU. en la región.
El excomandante identifica un tercer elemento en juego: la política interna estadounidense. Las divisiones partidistas y el escenario electoral forman parte del cálculo estratégico de Irán.
«Nada de lo que están haciendo es independiente». — José Adán Gutiérrez.
La verdadera batalla es política El experto advierte que destruir objetivos bélicos no significa necesariamente ganar una guerra.
«Una cosa es tumbar el gobierno y destruir blancos, y otra cosa es hacer un cambio de régimen o hacer un cambio político». — José Adán Gutiérrez.
Para Gutiérrez, la guerra se gana cuando el adversario acepta una nueva realidad. Estados Unidos enfrenta un gran dilema: puede poseer una superioridad militar abrumadora, pero si el conflicto termina sin alcanzar sus metas políticas, Irán podría presentar el resultado como una victoria estratégica sin precedentes. Además, ceder el control del estrecho de Ormuz enviaría un peligroso mensaje a otras organizaciones adversarias de Washington.
El costo para Estados Unidos Gutiérrez advierte sobre las duras consecuencias económicas de una guerra prolongada, especialmente por el impacto en los precios del combustible. Irán está intentando convertir su inferioridad militar en una ventaja económica: elevar el costo del conflicto hasta obligar a Washington a replantearse su postura.
La gran pregunta no es quién tiene más poder de fuego, sino quién será capaz de dictar las condiciones para terminar el conflicto. Esa es, en esencia, la verdadera «arquitectura del poder».
(Razieh Poudat/ISNA via AP, Archivo)