El mercado energético global vive una paradoja: mientras los países productores reportan ganancias históricas, el ciudadano común sigue asfixiado por los precios de la gasolina. El experto Jorge Piñón detalló en Actualidad Radio cómo potencias como Rusia y Brasil están sacando provecho del actual contexto de carestía.
Rusia, pese a las sanciones, ha logrado una producción de 7.1 millones de barriles diarios, enviando el 90% de su crudo a China e India. Esta maniobra le permitió generar ingresos récord de 19,000 millones de dólares solo en el mes de marzo, consolidando un músculo financiero impulsado por el barril a 90 dólares.
El mapa de ingresos y producción:
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Brasil potencia: Supera los 4 millones de barriles diarios gracias a la tecnología de Petrobras en aguas profundas (presal). Reportó un superávit de 14,000 millones de dólares en el primer trimestre.
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EE. UU. estable pero caro: Las refinerías operan al 90% y el país exporta hasta 5 millones de barriles diarios, pero esto no baja los precios internos.
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Carestía vs. Escasez: El problema actual no es la falta de petróleo, sino los altos precios determinados por un mercado globalizado donde el crudo se cotiza como el oro.
Piñón destacó que el impacto va más allá del combustible, afectando sectores críticos como el de los fertilizantes y los petroquímicos, lo que garantiza que la presión inflacionaria se mantenga en los estantes de los supermercados por más tiempo.