Un nuevo escándalo de presuntos abusos a los derechos humanos sacude al controvertido centro de detención para migrantes administrado por el estado de Florida, conocido popularmente como «Alligator Alcatraz». Nuevos documentos judiciales y testimonios de familiares denuncian que los guardias de la instalación golpearon severamente y rociaron con gas pimienta a varios detenidos a principios de este mes, tras una protesta por el corte abrupto del acceso telefónico.
El detonante: incomunicación y caos
De acuerdo con declaraciones juradas presentadas en una corte federal, el incidente tuvo lugar el pasado 2 de abril. Katie Blankenship, abogada de la organización legal Sanctuary of the South que representa a varios detenidos, detalló que el personal del centro cortó las líneas telefónicas durante todo el día sin previo aviso. Para los migrantes, los teléfonos son la única vía de comunicación con sus familias y representantes legales.
La frustración generó quejas en voz alta por parte de los detenidos. Según reportes del Tampa Bay Times, los guardias —empleados por el contratista Critical Response Strategies— respondieron con burlas y amenazas de entrar a las «jaulas» (las unidades de vivienda que albergan a unos 32 hombres cada una). La situación escaló rápidamente hasta llegar a la violencia física.
«Me patearon en la cabeza»
Uno de los casos más graves es el de Raiko Lopez Morffi, un ciudadano cubano y padre de un niño de cinco años, quien fue detenido a finales del año pasado durante un chequeo migratorio de rutina.
Según los documentos presentados y una llamada telefónica grabada obtenida por NBC Miami, Morffi intentó desescalar la situación, pero fue atacado. “Me patearon en la cabeza, me patearon en la cara”, se le escucha decir en español en la grabación. Su abogada alega que fue golpeado en el rostro, arrojado al suelo, pateado por múltiples guardias y posteriormente enviado a confinamiento solitario, una zona que los detenidos llaman «la caja».
Blankenship presentó como evidencia una fotografía tomada durante una videollamada donde se observa a Morffi con un visible ojo morado. La abogada testificó además que a otro detenido le rompieron la muñeca y que los oficiales rociaron con gas pimienta a todos los presentes en la unidad, provocando que un hombre mayor se desmayara al no poder respirar.
La madrastra de Morffi, Lizette Champagne, ha alzado la voz temiendo por la vida de su hijastro: “Pido clemencia. Si se queda ahí, lo van a matar”, declaró a NBC.
Batalla legal y respuestas del gobierno
Estas graves acusaciones salen a la luz en medio de una demanda en curso impulsada por la Fundación ACLU y otras organizaciones de derechos civiles, quienes acusan al gobierno estatal y federal de violar la Primera Enmienda al restringir el acceso a la asesoría legal.
El Miami Herald reseñó que, apenas una semana antes de los incidentes violentos, la jueza federal de distrito Sheri Polster Chappell había emitido una orden exigiendo al gobierno proporcionar al menos un teléfono por cada 25 detenidos y permitir visitas de abogados sin cita previa.
Durante una audiencia celebrada este lunes, los abogados que representan a la División de Manejo de Emergencias de Florida (FDEM) y al gobierno federal aseguraron que están trabajando para cumplir con la orden de la jueza. Nicholas Meros, abogado de la FDEM, indicó que el estado está en proceso de comprar entre 80 y 100 teléfonos celulares para los detenidos y cuestionó las acusaciones de las organizaciones civiles, argumentando que mezclaron temas ajenos al caso de acceso legal.
No obstante, la jueza Chappell reprendió a los abogados del gobierno por haber actualizado los sitios web con los protocolos de visitas legales apenas una hora antes de la audiencia del lunes, a pesar de que la orden judicial estaba en pie desde el 27 de marzo.
Hasta el momento, ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ni la División de Manejo de Emergencias de Florida han emitido comentarios públicos sobre las acusaciones específicas de las golpizas, citando el litigio en curso.
Con información de NBC Miami, Miami Herald y Tampa Bay Times.