Un nuevo cruce de declaraciones entre el presidente Donald Trump y el papa León XIV ha vuelto a evidenciar las profundas grietas que separan a la Casa Blanca del Vaticano en temas de inmigración y política exterior. La controversia se intensificó tras comentarios del mandatario en redes sociales, reaccionando a un reportaje de 60 Minutes sobre la postura de la Iglesia católica.
Desde la Santa Sede, el pontífice respondió manteniendo la línea histórica de la institución: rechazo absoluto a los conflictos armados y una defensa férrea de los derechos de los migrantes. El papa aseguró «no tener miedo» de expresar esta posición, reafirmando que la misión de la Iglesia trasciende las agendas políticas de turno.
El respaldo de la Iglesia en Miami
El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, respaldó el mensaje papal y calificó la tensión como “lamentable, pero no sorprendente”. Wenski subrayó que el rol del Papa es promover la paz y la justicia, recordando que estos desacuerdos entre líderes religiosos y políticos tienen precedentes históricos, como la oposición de la Iglesia a la guerra de Irak. Según el arzobispo, este episodio refleja dos visiones contrapuestas sobre el orden global: una centrada en la seguridad estratégica y otra basada en principios morales y humanitarios.