Según el analista Antonio de la Cruz, lo que se ha impuesto en el escenario venezolano no es un proceso de cambio inmediato, sino una estrategia orientada a contener el colapso total del país. “Se está evitando el caos”, afirma el experto, sugiriendo que la prioridad actual de Washington y los actores regionales es la estabilidad controlada.
De la Cruz sostiene que, lejos de una salida rápida, se ha configurado una fase donde las decisiones buscan mitigar riesgos críticos, como una nueva ola de migración masiva o un descontrol interno que afecte la seguridad del hemisferio. “El costo es muy riesgoso… por eso se evita una ruptura inmediata”, explica.
El muro de la realidad dictatorial
En su análisis, el experto aclara por qué los mecanismos constitucionales —como la declaratoria de vacancia presidencial y la convocatoria a elecciones en plazos definidos— han quedado en el papel:
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Naturaleza del régimen: “En Venezuela eso no funciona porque es un Estado dictatorial”, sentencia, señalando que las leyes no operan de forma convencional bajo el control actual.
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Reordenamiento de lealtades: De la Cruz observa que los recientes desplazamientos de figuras clave dentro del chavismo no son señales de fractura, sino ajustes estratégicos. “No es al azar… buscan mantener el control y las lealtades”, añade.
A más de tres meses de haber alcanzado un punto de inflexión política tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump, la conclusión es reservada. Para el analista, no se trata aún de una transición consolidada, sino de un proceso de contención donde el régimen lucha por su supervivencia mientras el mundo observa cómo evitar un desenlace violento. “Lo que vemos es un régimen que busca mantenerse y consolidarse”, concluye.