El excandidato presidencial venezolano Enrique Márquez, que estuvo más de un año encarcelado e incomunicado luego de objetar los resultados de las elecciones presidenciales de 2024, exhortó el viernes a opositores y oficialistas a no dejar pasar la oportunidad de reconstruir unidos el país tras la salida del poder de Nicolás Maduro.
El perdón es “nuestro camino como país para sanar heridas, para unirnos”, dijo Márquez en su primera declaración a la prensa tras recuperar la libertad plena después de la sanción de una Ley de Amnistía y su sorpresiva aparición el martes pasado durante el discurso del Estado de la Unión del presidente estadounidense Donald Trump.
Para lograr “armar el rompecabezas del país… guardémonos egos en una gaveta en la casa y salgamos sin ellos al encuentro”, acotó.
Márquez fue liberado inicialmente en enero bajo medidas cautelares, cinco días después de una audaz operación militar estadounidense que depuso y capturó a Maduro en la capital venezolana y lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico.
Márquez consideró que para transitar el camino de la convivencia es necesario derogar las leyes extremadamente severas que en los últimos años dieron lugar a miles de detenciones arbitrarias por razones políticas.
Activistas mencionan, entre otras, la necesidad de abolir la llamada “Ley contra el Odio” promulgada por Maduro en 2017 que restringe la acción de los medios de comunicación y fija penas de 10 a 20 años de cárcel para quien “promueva delitos de odio e intolerancia”.
Maduro sostenía que mensajes de los medios y en las redes sociales desencadenaron las protestas antigubernamentales que entre abril y julio de 2017 dejaron más de 120 muertos. Los partidos opositores, empero, afirmaban que la ley criminalizaba la protesta pacífica.
Márquez –que fue acusado de incitación al odio, terrorismo y traición a la patria— denunció que como muchos otros venezolanos fue detenido sin la orden de un juez, sin asistencia de un abogado “ni de un fiscal que solicité para que velara por mis derechos. Nunca se me permitió hacer una llamada”.
“Después de esa acusación pasé 10 meses incomunicado… sin poder hablar con mi familia, con nadie”, indicó el dirigente político, destacando que fue víctima de “un esquema de prisión que nunca entendí qué se ganaba con eso” y “sin que se me iniciara juicio”.
El político fue arrestado tras solicitar ante el Tribunal Supremo de Justicia la nulidad del fallo que ratificó el triunfo de Maduro en los comicios de 2024.
Maduro fue declarado ganador sin presentar evidencias de que obtuvo 6,4 millones de votos frente a los 5,3 millones del opositor Edmundo González. González fue sido reconocido como presidente electo de Venezuela por varios gobiernos tras mostrar pruebas creíbles de su victoria electoral ante Maduro.
Márquez, un exlegislador e ingeniero eléctrico de 62 años, fue liberado de la prisión de El Helicoide pocas horas después que la presidenta encargada Delcy Rodríguez ofreció excarcelar a un “número importante” de presos por motivos políticos como una señal, dijo, para consolidar la paz y convivencia en el país sudamericano.
Rodríguez ordenó en enero pasado cerrar El Helicoide, que funcionaba como una de las sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y originalmente contenía calabozos de corta estadía. Organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, entre ellas Human Rights Watch, han denunciado la práctica de la tortura y otras formas de abuso físico y psicológico contra los prisioneros.
Tras la entrada en vigor de la Ley de Amnistía la semana pasada, más de 3.200 personas que se encontraban detenidas o con medidas cautelares sustitutivas de prisión han recuperado su libertad plena.
El opositor esquivó la pregunta sobre si se postularía nuevamente a la presidencia, pero afirmó que no prevé elecciones próximamente y agradeció la invitación de Trump. “Me siento afortunado de haber estado allí representando el reencuentro de la familia venezolana”.
Fuente: Associated Press