Por Isabela Reinoso
Tel Aviv, Israel – A finales de febrero, cuando el país entra en el cierre del primer trimestre de 2026, el sector turístico israelí camina por una etapa de transición: entre la resiliencia y la cautela.
Mónica Rabotnicoff, guía de turismo licenciada, lleva más de 15 años ejerciendo su carrera en Israel, principalmente en Jerusalén, ciudad que considera su vocación y su casa. Los años posteriores a la pandemia del COVID-19 y, sobre todo, el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, marcaron un antes y un después para su profesión.
“Todas las reservas que tenía de ese momento a un año para adelante, canceladas automáticamente”, recuerda Rabotnicoff sobre el impacto inmediato del atentado que dejó 1.200 israelíes asesinados y alrededor de 250 secuestrados, el peor ataque contra Israel en su historia moderna.
A diferencia de la pandemia, cuando el gobierno otorgó subvenciones de emergencia, tras el inicio de la guerra el apoyo fue más limitado para trabajadores independientes. “Tuve que cambiar de profesión”, explica. “Volví a trabajar en administración porque no había turistas a quien guiar”.

Primer trimestre 2026: señales de mejora, pero lejos de los niveles prepandemia
Según datos preliminares del Ministerio de Turismo de Israel y estimaciones recogidas por organismos internacionales, el país cerró 2025 con una recuperación parcial del flujo turístico, aunque todavía muy por debajo del récord de 2019 (cuando Israel recibió más de 4,5 millones de visitantes).
En lo que va de este primer trimestre de 2026, las cifras muestran un aumento gradual respecto a 2024 y 2025, impulsado principalmente por:
- Retorno progresivo de vuelos internacionales.
- Mayor presencia de turismo religioso y peregrinaciones cristianas.
- Incremento del turismo interno como medida de compensación.
Proyecciones de Statista y del Banco Mundial mantienen el escenario de crecimiento a mediano plazo, con estimaciones que apuntan a que Israel podría superar los 6 millones de turistas anuales hacia finales de la década, lo que implicaría una recuperación sostenida si se consolida la estabilidad regional.
Sin embargo, al cierre del primer trimestre de 2026, el flujo internacional sigue siendo inferior al promedio anual previo a la guerra.

El comercio local aún siente el impacto
Eran Yamin Hai, quien trabaja desde hace más de 20 años en la tienda de souvenirs de su padre en Tel Aviv-Yafo, resume la realidad con franqueza:
“Sin tristas, el mercado muere. Este es un mercado turístico. Necesitamos a los turistas aquí”.
Durante la pandemia, el negocio cerró temporalmente, pero recibió asistencia estatal. Tras el estallido de la guerra, permanecieron abiertos, aunque el tránsito de visitantes internacionales cayó drásticamente.
Hoy, con el repunte incipiente de 2026, las ventas mejoran levemente, pero todavía no alcanzan los niveles previos a 2020.
Estrategia local: fortalecer el turismo interno
El concejal de turismo Shachar Levi insiste en que la estrategia ha sido diversificar la demanda.
“Para los habitantes de Israel, Tel Aviv no era tradicionalmente un destino vacacional”, explica.
La campaña para promover escapadas de fin de semana dentro del país logró resultados medibles en 2025 y continúa en 2026. El objetivo: equilibrar el número de visitantes internacionales con el turismo doméstico, especialmente mientras persisten advertencias de viaje desde Estados Unidos y algunos países europeos.
Tel Aviv mantiene su atractivo como ciudad innovadora y cultural. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2003 por su arquitectura Bauhaus, las autoridades consideran que esa condición debe promocionarse con mayor énfasis en los mercados internacionales.

Conectividad aérea y diplomacia turística
En los primeros meses de 2026, Israel ha fortalecido su conectividad con Asia, incluyendo India y Corea del Sur. En Estados Unidos, aerolíneas como United han mantenido e incluso ampliado frecuencias hacia Tel Aviv desde Newark y Washington D.C., una señal de confianza comercial pese a las advertencias de viaje vigentes.
Además, la feria IMTM (International Mediterranean Tourism Market), que se celebra anualmente en Tel Aviv, adquiere este año un carácter estratégico: reconectar al país con operadores internacionales, agencias mayoristas y aerolíneas en un contexto de recuperación.
La percepción internacional: el desafío pendiente
Uno de los principales obstáculos sigue siendo la percepción de seguridad.
“Quien está afuera y solo ve noticias piensa que la gente se está matando en la calle”, dice Rabotnicoff. “No creen que aquí se vive una vida normal”.
Desde el punto de vista económico, la recuperación total dependerá de tres factores clave:
1. Estabilidad sostenida en el frente de seguridad.
2. Revisión progresiva de alertas de viaje internacionales.
3. Confianza del turista religioso y cultural, históricamente el motor del sector.
2026: año bisagra
A inicios de marzo, el tono es prudente pero más optimista que hace un año. La industria no habla ya de supervivencia inmediata, sino de reconstrucción.
Para Rabotnicoff, el mensaje sigue siendo simple y profundamente político, económico y humano al mismo tiempo:
“Solo la paz puede traer la tranquilidad y las visitas que este lugar se merece”.
En un país donde el turismo representa un componente estratégico del PIB y del empleo —especialmente en ciudades como Jerusalén y Tel Aviv—, 2026 no es aún el año del auge definitivo, pero sí podría convertirse en el punto de inflexión que determine si Israel logra consolidar su regreso como uno de los destinos clave de Tierra Santa.

Imagen panorámica de la ciudad de Tel Aviv con su playa y algunos de sus hoteles más emblemáticos, durante la noche y al amanecer.