El presidente Donald Trump dio un drástico giro el miércoles en lo referente a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, asegurando que sostuvieron una llamada telefónica en tono cordial y que incluso lo invitó a la Casa Blanca.
«Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido», publicó Trump en redes sociales. «Agradezco su llamada y su tono, y espero reunirme con él en un futuro cercano».
Destacó que el encuentro tendría lugar en la Casa Blanca.
El anuncio se produjo pocos días después de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro durante el fin de semana, luego de la cual Trump aseguró que «Colombia también está muy enferma» y acusó a Petro de «producir cocaína y venderla a Estados Unidos».
En sus comentarios a la prensa a bordo del avión presidencial el domingo, Trump añadió: «Permítanme decirles que no lo hará por mucho tiempo». Al preguntarle si existía la posibilidad de una intervención de Estados Unidos, Trump respondió: «Por mí, está bien».
En su discurso durante la marcha que convocó en protesta a las amenazas militares de Estados Unidos Petro señaló el miércoles que habló con Trump durante cerca de una hora. Explicó que la conversación giró en torno a Venezuela y el narcotráfico.
El repentino cambio de Trump hacia Petro es particularmente sorprendente al tomar en cuenta que el mandatario colombiano calificó la operación de Estados Unidos en Venezuela como una violación «aberrante» a la soberanía latinoamericana que no debe ser tratada como “sierva y esclava”, y constituyó un bombardeo comparable al de Guernica, España, a manos de la Alemania nazi en 1937.
Colombia ha sido uno de los aliados más firmes de Estados Unidos en Latinoamérica desde hace varios años, un pilar en la estrategia antinarcóticos de Washington en el extranjero. Ambas naciones han trabajado estrechamente durante tres décadas en el arresto de narcotraficantes y en el combate a grupos rebeldes, así como en el impulso al desarrollo de zonas rurales.
Sin embargo, antes de la publicación conciliadora de Trump, las tensiones entre Estados Unidos y Colombia habían ido en aumento durante meses.
La Casa Blanca impuso sanciones a Petro, sus familiares y un miembro de su gobierno en octubre pasado debido a acusaciones de participación en el tráfico mundial de drogas. Colombia es considerada el epicentro del comercio mundial de cocaína.
Trump comenzó su campaña de presión sobre Maduro al ordenar alrededor de 30 ataques sobre embarcaciones que presuntamente traficaban drogas desde Venezuela y por el mar Caribe. Eventualmente expandió su operaciones para también apuntar a embarcaciones sospechosas procedentes de Colombia en el Pacífico.
En septiembre pasado, Estados Unidos añadió por primera vez en casi 30 años a Colombia —el principal receptor de asistencia estadounidense en la región— a una lista de naciones que no brindan cooperación en el combate al narcotráfico. La designación tuvo como resultado una reducción de la asistencia estadounidense al país.
«Tiene molinos de cocaína y fábricas de cocaína», dijo Trump sobre Petro el domingo. «No seguirá haciendo eso».
Fuente: WILL WEISSERT Associated Press