En su primera entrevista concedida a una cadena de televisión estadounidense, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel utilizó los micrófonos de Meet the Press (NBC News) para enviar un mensaje de resistencia absoluta frente a la política de «máxima presión» impulsada por Washington. En una conversación tensa con la periodista Kristen Welker, Díaz-Canel aseguró que Cuba está preparada para un escenario de guerra: “Si ocurre una invasión, habrá lucha… y si tenemos que morir, moriremos”.
A pesar de la retórica bélica, el mandatario cubano reconoció que un acuerdo con el presidente Donald Trump es «posible, pero difícil». Sin embargo, dejó claro que hay líneas rojas que su gobierno no cruzará: el sistema político, el orden constitucional y el modelo de partido único no están sujetos a negociación.
«No hay presos políticos en Cuba»
Uno de los momentos más polémicos de la entrevista ocurrió cuando Welker confrontó a Díaz-Canel con nombres específicos, como el del rapero y ganador del Latin Grammy Maykel Osorbo. La respuesta del gobernante fue una negación rotunda que ha encendido las alarmas de organismos internacionales:
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La versión oficial: “No hay presos políticos en Cuba”, sentenció Díaz-Canel, calificando las denuncias de represión como una «calumnia» y una «construcción mediática» para desprestigiar a la Revolución.
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La realidad en las calles: Esta afirmación choca con los informes de organizaciones independientes que documentan cientos de detenciones tras las históricas protestas del 11 de julio de 2021, incluyendo a menores de edad.
¿Estado fallido? La respuesta al ultimátum de la Casa Blanca
Díaz-Canel rechazó categóricamente la caracterización de Cuba como un «Estado fallido», término utilizado recientemente por la Casa Blanca y el secretario de Estado, Marco Rubio.
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Sobre la crisis: Atribuyó el colapso del sistema eléctrico, el hambre y la escasez de medicamentos exclusivamente al embargo estadounidense (al que llamó «genocida»).
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Sobre su responsabilidad: Al ser cuestionado sobre si sentía responsabilidad personal por el sufrimiento y el éxodo masivo de cubanos, su respuesta fue un tajante «no».
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Sobre su renuncia: Ante la pregunta de si evaluaría dimitir para facilitar un cambio, fue enfático: «Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario».
Petróleo e inversión: Una puerta abierta al capital de EE. UU.
En medio de la peor crisis energética de la historia de la isla, agravada por el corte de suministros desde Venezuela, Díaz-Canel lanzó una invitación inesperada:
“Estamos abiertos a la inversión extranjera en exploración y perforación petrolera. Sería una oportunidad para las empresas y empresarios estadounidenses”.
Actualmente, las leyes de EE. UU. prohíben estas inversiones, pero el gobernante sugirió que esta podría ser una vía para aliviar la tensión, siempre que el diálogo sea «entre iguales» y sin imposiciones de Washington.
La entrevista concluyó con un Díaz-Canel visiblemente molesto, cuestionando si las preguntas de la periodista eran «órdenes del Departamento de Estado», mientras el gobierno cubano intensifica los ejercicios militares en la isla como señal de preparación ante una posible intervención.