22 Feb / 12:02 pm

Prohíben ingresar a Cuba a profesor argentino.

Tristán Rodríguez Loredo, profesor de Empresa Informativa y Ética Periodística en las universidades Católica y Austral de Argentina

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“El día 19 de enero después de una visita de una semana que hice con mi esposa a la isla por motivos particulares, aproveché también para ver a algunos amigos, otros conocidos, otros referidos entre tantas personas que son disidentes, normalmente como en mi caso, que son periodistas, escritores, blogueros, profesores, intelectuales, así que entrevisté a unas diez personas. No era para hacer un libro, no para hacer una nota, simplemente para estar con ellos, para escucharlos, para alentarlos, para que me cuenten como es su situación”.

“Al salir del aeropuerto, en una inspección que supuestamente era de rutina, de golpe me vi frente a un oficial de inteligencia del Ministerio del Interior y a un oficial de migraciones que me hicieron un interrogatorio de una hora y cuarto, básicamente focalizado en cuales son las organizaciones para las que yo colaboro, para las que trabajo, con qué instrucciones había ido a Cuba, con quién me había entrevistado, para qué, cómo, una cuestión un poco persecutoria donde había una contradicción bastante grande porque si esta gente estaba libre y se la podía ver, cuál era el delito de ver a esta gente”.

“Me hicieron recordar que esta gente, la mayoría había estado presa, les dije que ya lo sabía, me preguntaron por qué, por razones políticas, esgrimieron el tema de que en Cuba supuestamente no hay presos políticos sino presos comunes y les dije, claro el código penal cubano depara penas de entre 2, 3, 4 años o a veces mucho más para delitos que en cualquiera de nuestros países ni siquiera tiene penas, como mostrar alguna pancarta en una plaza, o hacer alguna manifestación, etc.”.

“Luego de esta larga charla, este cruce dialéctico con preguntas muy profesionales porque evidentemente eran profesionales en interrogatorio e inteligencia, me dijeron que como yo no colaboraba, no decía lo que ellos querían que dijera, obviamente no tenía por qué decirlo, no tenía nada que decir que ellos quisieran oír, tanto mi esposa como yo teníamos la entrada prohibida a la isla”.

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