21 Feb / 03:29 pm

Cuba no es la misma del año 98.

Roland Behar, analista político, explica que el Papa Benedicto 16 visita una Cuba muy diferente a la que recibió a Juan Pablo II en 1998

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“Yo creo que hay un acercamiento con algunos emigrados en particular, muy cercanos a la iglesia y tu sabes, hay diferentes maneras de analizarlo. En una negociación posible entre el gobierno cubano y los exiliados quién más tiene que perder es el gobierno cubano, porque el gobierno cubano tiene todo el poder y lo único que puede hacer es perder parcelas de poder, cuán grandes o cuán pequeñas  serán de acuerdo a la necesidad que ellos tengan de negociar y ceder con los exiliados”.

“En cuanto a la visita del Papa a cualquier evento que reúna a un millón de personas que no sea específicamente a aplaudir al régimen puede ser extremadamente peligroso, lo hemos visto en diferentes lugares del mundo donde ha habido concentraciones de personas, que no necesariamente, a pesar de que han simulado quizás apoyar al régimen, de buenas a primeras a cambiado la cosa y nadie sabe lo que puede pasar cuando un millón de personas son convocadas a un lugar no por el régimen, sino en este caso por el Papa”.

“No es lo mismo el año 98 que el año 2012, a pesar de que Juan Pablo II por su nacimiento y por su historia era un Papa mucho más político y que quizá si las condiciones hubieran estado dadas hubiera quizá sucedido algo y que este Papa no es tan político, está más en lo suyo, más en la iglesia, quién sabe, quién sabe, son dos pueblos, se han cambiado radicalmente del año 98 al año 2012, el nivel de ira, por decirlo así, que hay en este momento en Cuba es muy diferente al del año 98. Yo estuve en Cuba en el año 98, la gente hablaba pero no había ira”. 

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