Todos los agentes del Departamento de Seguridad Nacional que forman parte de las redadas migratorias en Minneapolis, incluidos los elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, recibirán de inmediato cámaras corporales, anunció la titular de la agencia Kristi Noem el lunes. Se trata de la más reciente repercusión tras la muerte a tiros de dos ciudadanos de Estados Unidos a manos de agentes federales.
Noem aseguró que el programa de cámaras corporales se extenderá a nivel nacional a medida que se disponga de fondos.
«Adquiriremos y desplegaremos rápidamente cámaras corporales para las fuerzas del orden del DHS en todo el país», anunció Noem en la red social X, refiriéndose en inglés a las iniciales del Departamento de Seguridad Nacional.
El anuncio se produce en momentos en que Minneapolis ha sido objeto de un intenso escrutinio sobre la conducta de los agentes federales después de que abatieron a tiros a dos ciudadanos de Estados Unidos que protestaban contra las redadas migratorias en la ciudad.
Se trata del más reciente esfuerzo del gobierno del presidente Donald Trump por reducir las tensiones luego de esos incidentes y demostrar que ha respondido a los llamados a rendir cuentas.
Rendición de cuentas
Apenas horas después de la muerte del enfermero Alex Pretti, Noem se puso a la ofensiva y aseguró en varias ocasiones que Pretti “se presentó armado y con decenas de municiones y atacó” a los agentes, quienes tomaron medidas para «defender sus vidas». Otros funcionarios del gobierno ofrecieron descripciones similares.
Varios videos del incidente contradijeron esa afirmación, al mostrar que Pretti únicamente llevaba su teléfono celular en la mano mientras era derribado por los agentes. Posteriormente, uno de ellos le retira la pistola que llevaba en la parte trasera del pantalón mientras otro comienza a dispararle en la espalda.
El DHS ha dicho que en el lugar había al menos cuatro agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus iniciales en inglés) que llevaban cámaras corporales, cuyas imágenes no se han dado a conocer.
La agencia no ha respondido a preguntas sobre si alguno de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) que estuvo en el lugar en donde Renee Gold fue abatida a principios de enero llevaba cámaras corporales.
Los incidentes, y la narrativa de algunos miembros del gobierno, desataron indignación y demandas de rendición de cuentas, incluso entre algunos republicanos.
Trump envió a su zar fronterizo Tom Homan a Minneapolis para tomar el control de las operaciones en la ciudad, desplazando al comandante de la Patrulla Fronteriza Gregory Bovino, quien se ha convertido en un foco de críticas por su participación en las redadas migratorias en ciudades como Chicago y Los Ángeles.
El Departamento de Justicia también anunció una investigación federal de derechos civiles relacionada con la muerte de Pretti, lo cual no hizo en el caso de Good.
Los críticos han intensificado sus llamados al DHS para que requiera que todos los agentes que participan en operaciones de inmigración porten cámaras corporales.
En respuesta al anuncio de Noem, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, publicó en la red social X que se debieron usar cámaras corporales «mucho antes de que (los agentes) mataran a dos estadounidenses».
Disputa presupuestaria
El anuncio de Noem se produce en momentos en que el gobierno y los demócratas libran una batalla en el Congreso sobre el financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional.
Los demócratas exigen cambios para frenar las redadas federales de inmigración. En el paquete de financiamiento bipartidista que se aprobó en el Senado la semana pasada se incluyeron 20 millones de dólares adicionales para la compra de cámaras corporales.
Pero la Cámara de Representantes aún no ha aprobado el paquete, lo que provocó un cierre parcial del gobierno para ciertas agencias, incluido el Departamento de Seguridad Nacional, a partir del pasado sábado. Pero muchas de las operaciones del DHS continúan a pesar de la falta de financiamiento federal debido a que se consideran esenciales.
Las cámaras corporales se han convertido en un punto de conflicto en otros operativos migratorios que son parte de la campaña de deportaciones masivas de Trump, incluidas las redadas en Chicago a finales del año pasado. Una juez federal ordenó que los agentes uniformados en la ciudad portaran cámaras corporales siempre que estuvieran disponibles y debían mantenerlas encendidas durante arrestos, cacheos y registros de edificios o cuando fueran desplegados en protestas.
Una orden ejecutiva de 2022 sobre reforma policial del presidente Joe Biden estableció que los agentes federales de seguridad debían portar cámaras corporales. Trump rescindió esa directiva poco después de comenzar su segundo mandato.
Trump aprueba uso de cámaras
La medida de Noem se produce después de que Trump respaldó el fin de semana pasado la idea de que los agentes de inmigración portaran cámaras corporales.
Después del anuncio de Noem, Trump dijo el lunes que la decisión dependía de la secretaria, pero que pensaba que era positivo que las fuerzas del orden portaran cámaras.
“Por lo general tienden a ser benéficas para las fuerzas del orden, porque la gente no puede mentir sobre lo que está sucediendo”, dijo el lunes en el Despacho Oval, agregando “Si ella quiere hacer lo de las cámaras, por mi está bien”.
Aaron Reichlin-Melnick, investigador principal del grupo activista American Immigration Council, dijo que Noem no necesitaba esperar a que se le destinaran más fondos para implementar la nueva política a nivel nacional, haciendo referencia a la iniciativa de financiamiento para control migratorio que el Congreso aprobó el verano pasado, la cual le otorgó al ICE casi 30.000 millones de dólares para “operaciones de control y expulsión”, incluyendo gastos en tecnología de la información.
“Eso alcanza para muchas cámaras corporales”, señaló.
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Fuente: REBECCA SANTANA Associated Press