Vestido con uniforme de prisionero, el dictador Nicolás Maduro compareció ante un tribunal de Nueva York no como un acusado común, sino como un político en campaña.
La periodista Maibort Petit, quien cubrió la audiencia, relató que cada gesto de Maduro buscaba enviar un mensaje a sus aliados: “Aquí estoy, no soy culpable, soy el presidente constitucional”.
Petit advirtió que el proceso será largo y se desarrollará en dos frentes: el judicial, manejado por abogados de alto nivel en Manhattan, y el mediático, impulsado por un aparato de desinformación.
La periodista denunció la presencia a las afueras de la corte de grupos que anteriormente apoyaban causas como «Free Alex Saab» y que ahora exigen la liberación del líder del Cártel de los Soles. “Cambian el nombre de la pancarta, pero no el libreto”, sentenció Petit.