El especialista en terrorismo Joseph Hage advirtió que la actual confrontación contra el régimen de Teherán debe ser rápida y decisiva para evitar una guerra de desgaste que solo favorecería a Irán. Citando fuentes de inteligencia, reveló que la capacidad militar iraní ha sufrido un golpe severo, con una disminución de casi el 80% en la intensidad de sus bombardeos tras perder plataformas de lanzamiento y centros de fabricación de drones. A pesar de este debilitamiento, Hage subrayó que la vasta geografía de Irán —equivalente a la suma de Texas, Florida y California— representa un desafío logístico que impide una resolución sencilla si no se actúa con precisión quirúrgica.
El analista también alertó sobre el impacto económico global, señalando que Teherán podría utilizar ataques esporádicos para manipular los precios del petróleo, especialmente en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial. Además, introdujo un factor de riesgo religioso al mencionar la fatwa de la Hermandad Musulmana llamando a los sunitas a apoyar a Irán, lo que podría radicalizar la región. Para Hage, el desenlace exitoso depende de la «decapitación» efectiva de la Guardia Revolucionaria, un movimiento que cambiaría por completo el tablero político y militar en el corto plazo.