En una entrevista de alto impacto geopolítico para el programa A Esta Hora, el especialista en antiterrorismo Joe Gher calificó la actual ofensiva contra el régimen iraní como una «acción preventiva necesaria frente a una amenaza existencial». Gher defendió la coordinación militar entre Estados Unidos e Israel, describiéndola como una alianza sin precedentes destinada a preservar la estabilidad global ante un actor que busca abiertamente la destrucción de sus adversarios.
El quiebre estratégico: Nuclear y misiles Según Gher, el conflicto responde a una tríada crítica: el enriquecimiento de uranio, el programa de misiles balísticos y la red de milicias aliadas. «Si un régimen te dice que quiere destruirte y trabaja para conseguir un arma nuclear, no puedes esperar. La prevención es supervivencia», afirmó. Explicó que un misil balístico con carga convencional de una tonelada es devastador, pero su combinación con capacidad nuclear alteraría definitivamente el equilibrio regional.
El especialista subrayó que la fase inicial de la campaña fue exitosa al neutralizar los sistemas de defensa aérea iraníes. «Lo primero fue eliminar las amenazas antiaéreas; hoy ya se puede hablar de libertad operativa sobre territorio iraní», detalló.
Inteligencia de precisión y la «decapitación» del mando Gher destacó la profundidad de la penetración de inteligencia en las estructuras de Teherán. «Cuando la cúpula se reúne, allí impacta la operación. Cuando intentan reorganizar el mando, ocurre de nuevo», señaló, sugiriendo que esta «decapitación estratégica» ha dejado al régimen con una capacidad de reacción mínima, aunque advirtió que la base ideológica del sistema no desaparece de forma automática.
Hezbollah y el riesgo de ataques asimétricos Uno de los mayores peligros reside en las represalias de Hezbollah. Gher recordó que este grupo no es una milicia local, sino una red global con presencia operativa en el hemisferio occidental y la Triple Frontera de América Latina. «Cuando un régimen pierde su capacidad convencional, suele recurrir al terrorismo asimétrico», advirtió, vinculando esta amenaza directamente con la Fuerza Quds iraní.
¿Colapso o remisión? Al ser consultado sobre el futuro del régimen, Gher utilizó una metáfora contundente: «Este régimen es como un cáncer; si no se remueve completamente, puede entrar en remisión, pero con el tiempo hará metástasis». A su juicio, la degradación militar puede ser profunda, pero el desenlace definitivo dependerá de un quiebre interno y la fractura de los cuerpos represivos ante la presión del pueblo iraní.
El factor tiempo en Washington Finalmente, el experto reconoció que el contexto electoral en Estados Unidos impone un ritmo estratégico. «Las guerras cortas fortalecen gobiernos; las prolongadas los desgastan. Por eso el objetivo de cuatro a seis semanas es clave», concluyó, reafirmando que, a pesar de los riesgos, la inacción frente a Teherán habría sido mucho más peligrosa para el futuro del mundo libre.