El excomisario y consultor de seguridad, Iván Simonovis, ofreció en Cada Tarde un análisis quirúrgico sobre la fragilidad actual del régimen venezolano. Según el experto, tras los eventos del 3 de enero, la estructura de poder en Miraflores enfrenta una crisis sin precedentes, donde la desconfianza y el miedo a la traición paralizan a sus actores clave.
Un nido de escorpiones
Simonovis describió el ambiente interno del régimen como un «hervidero de sospechas». La reciente detención de líderes opositores y las declaraciones de figuras como Diosdado Cabello no son muestra de fortaleza, sino de una lucha desesperada por la supervivencia.
“Cabello no tiene otra opción que jugar duro hasta el final. Es como un delincuente atrincherado: la única forma de sobrevivir es resistir a toda costa”, explicó Simonovis.
Inteligencia de alto nivel: El factor 3 de enero
El consultor reveló detalles sobre la sofisticación de las operaciones recientes. Destacó que el ataque a las comunicaciones del régimen (como la caída de la antena del Ministerio de la Defensa mientras otras seguían operativas) no fue casualidad, sino producto de información de inteligencia privilegiada y traiciones internas.
Mencionó el rol de oficiales clave, como el capitán Escalona, y cómo se utilizó la desinformación sobre su supuesta muerte para proteger operaciones en curso. Además, señaló el repliegue de la inteligencia cubana: «Se han dado cuenta que no tiene sentido mantener personal allí, porque corren los mismos riesgos».
La geopolítica de Washington
Para Simonovis, la intervención de Estados Unidos va más allá de sanciones; es un tema de seguridad nacional para evitar que potencias como Irán, China o Rusia se consoliden en la región.
Advirtió que figuras como Álex Saab tienen un destino claro: su traslado a Estados Unidos. Mientras tanto, el régimen intenta maniobrar con fichas como Raúl Gorrín, cuya situación es más compleja por los entramados financieros que maneja.
“El régimen puede retrasar las cosas, pero no puede sostenerse indefinidamente. La combinación de traición, miedo y presión internacional ya entró en una fase irreversible”, concluyó.