NUEVA ORLEANS (AP) — Mientras sube sus cosas a su vehículo para preparase para Isaac, Linda Grandison recuerda la pesadilla de Katrina: en 2005 tuvo que huir de la casa inundada de su familia y esperó más de tres días en un puente antes de ser rescatada por un helicóptero.
Aunque Isaac es mucho menos poderoso que el histórico huracán que devastó Nueva Orleáns, el meteoro recorre el mismo espeluznante trayecto y se prevé que llegue a las costas cuando se cumplan siete años del arribo de Katrina, despertando temores conocidos y viejas ansiedades en una ciudad que todavía está en recuperación de un golpe que fue casi mortal.
Esta vez, Grandison no está dejando cabos sueltos. Se quedará con su madre en el suburbio Gretna de Nueva Orléans, que no se inundó con Katrina. La casa tiene un generador para que el refrigerador siga funcionando si se va la electricidad y tiene suficiente carbón para quemar durante días.
«Uno no puede predecir lo que hará Dios», dijo. «Odio dejar mi casa, preocuparme si se va a inundar o la van a saquear. Pero no me voy a quedar en la ciudad otra vez».
Copyright 2012 The Associated Press.