El secretario de Defensa Pete Hegseth habló el lunes ante la creciente preocupación de que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán se conviertan en un conflicto regional prolongado al declarar: “Esto no es Irak. Esto no es interminable”, incluso mientras advirtió que es probable que haya más bajas estadounidenses en las próximas semanas.
Si bien el gobierno del presidente Donald Trump ha citado las ambiciones nucleares de Irán como la principal preocupación a abordar, los funcionarios señalan cada vez más que la amenaza de los misiles balísticos iraníes fue una razón clave para lanzar los ataques, al igual que una oportunidad para eliminar al liderazgo del gobierno y la sensación de que las negociaciones en torno al programa nuclear se han estancado.
Trump indicó que el programa de misiles convencionales de Irán “estaba creciendo rápida y drásticamente, y esto representaba una amenaza muy clara y colosal para Estados Unidos y nuestras fuerzas emplazadas en el extranjero”.
En una conferencia de prensa aparte con el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, Hegseth dijo que la operación tenía una “misión decisiva” para eliminar la amenaza de misiles balísticos iraníes, destruir a la Armada del país y garantizar “que no haya armas nucleares”.
Trump, Hegseth y Caine no han planteado ningún plan de salida ni ofrecido indicios de que el conflicto vaya a terminar pronto, al tiempo que la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, sembró dudas sobre el futuro de la República Islámica y precipitó a la región a una inestabilidad más amplia. Caine dijo que la mayor acumulación militar de Estados Unidos en Oriente Medio en décadas crecería, porque el comandante en la región “recibirá fuerzas adicionales incluso hoy”.
“Esta no es una así llamada guerra para un cambio de régimen, pero el régimen sí cambió, y el mundo está mejor por ello”, sostuvo Hegseth.
Sin embargo, Trump —en declaraciones en video difundidas después de que comenzaron los ataques— instó al pueblo iraní a “recuperar su país”.
Se prevén más bajas de militares de EEUU
El conflicto se ha extendido por la región: Irán y sus grupos armados aliados lanzaron misiles contra Israel, Estados árabes y blancos militares estadounidenses en Oriente Medio.
Seis soldados estadounidenses han muerto, y Trump, Hegseth y Caine pronosticaron más bajas. Los seis fallecimientos ocurrieron en Kuwait, según un funcionario de Estados Unidos que no está autorizado a comentar públicamente y habló a condición de guardar el anonimato. El Comando Central de Estados Unidos indicó el lunes que se recuperaron los restos de dos soldados que estaban desaparecidos tras los contraataques iniciales de Irán.
“Lloramos con ustedes, y nunca los olvidaremos”, expresó Caine sobre los soldados fallecidos y sus familiares.
El indicio más reciente de la creciente convulsión ocurrió cuando, según informaron militares de Estados Unidos, el aliado Kuwait “derribó por error” tres cazas estadounidenses durante una misión de combate, mientras aeronaves iraníes, misiles balísticos y drones efectuaban un ataque. El Comando Central estadounidense informó que se expulsaron sin problema de sus aviones F-15E Strike Eagle y se encuentran estables.
Al preguntársele si hay efectivos en el terreno en Irán, Hegseth respondió: “No, pero no vamos a entrar en el ejercicio de qué haremos o no haremos”.
Dijo que era “insensato” esperar que funcionarios de Estados Unidos digan públicamente “hasta aquí exactamente vamos a llegar”.
Trump le dijo el lunes al New York Post que no descarta la presencia de soldados estadounidenses en Irán si “son necesarios”, e hizo notar: “Yo no me pongo nervioso con respecto al envío de infantería».
En la Casa Blanca, el mandatario señaló que se prevé que la misión dure de cuatro a cinco semanas, pero “tenemos capacidad para continuar mucho más allá de eso”.
El secretario de Estado Marco Rubio dijo a reporteros en el Capitolio que Washington “hará esto el tiempo que sea necesario para lograr” sus objetivos, y advirtió que “los golpes más duros aún están por venir por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos”.
Hegseth desestimó las preguntas sobre el plazo, y aseveró que Trump tiene “margen de maniobra” para decidir cuánto tiempo tomará. “Cuatro semanas, dos semanas, seis semanas”, observó. “Podría adelantarse. Podría retrasarse”.
El Pentágono justifica los ataques
Al presentar sus argumentos a favor de los ataques, Hegseth no se refirió a ninguna amenaza nuclear inminente por parte de Irán, y reiteró que los ataques de Estados Unidos e Israel en junio pasado “redujeron su programa nuclear a escombros”.
En cambio, Hegseth apuntó a amenazas de otro armamento que justificaban la operación: “Irán estaba construyendo misiles y drones poderosos con el fin de crear un escudo convencional para sus ambiciones de chantaje nuclear”.
Y añadió: “Nuestras bases, nuestra gente, nuestros aliados, estaban todos en la mira de los iraníes. Irán nos estaba apuntando en la cabeza con una pistola convencional mientras seguía mintiendo hasta poder construir una bomba nuclear”.
Hegseth sostuvo que, durante las negociaciones con funcionarios de Estados Unidos previas al ataque, los funcionarios iraníes estaban “estancándose” pese a haber tenido “todas las oportunidades de alcanzar un acuerdo pacífico y sensato”.
Justificó también la operación con el argumento de que el gobierno iraní inició el conflicto desde su origen, diciendo que durante 47 años ha “librado una guerra salvaje y unilateral contra Estados Unidos”.
En una sesión informativa privada el domingo, funcionarios del gobierno de Trump dijeron a asesores del Congreso que datos de inteligencia estadounidense no dejaban entrever que Irán se estuviera preparando para lanzar un ataque preventivo contra Estados Unidos, según tres personas al tanto de esas sesiones.
Trump, de filiación republicana, había dicho que el objetivo de la misión era eliminar “amenazas inminentes del régimen iraní”. Y altos funcionarios del gobierno de Trump, que no estaban autorizados a comentar públicamente y hablaron a condición de guardar el anonimato, dijeron a reporteros el sábado que había indicios de que los iraníes podrían lanzar un ataque preventivo.
Las fuerzas armadas no especifican sitios nucleares de Irán como objetivos
Al igual que en el ataque del año pasado en el que se lanzaron enormes bombas antibúnker sobre instalaciones nucleares iraníes, Caine indicó que las fuerzas armadas utilizaron bombarderos furtivos B-2 en la nueva operación, los cuales realizaron un viaje de ida y vuelta de 37 horas.
Indicó que las bombas de penetración se lanzaron sobre instalaciones subterráneas iraníes, pero no especificó que fueran instalaciones nucleares. Las instalaciones atómicas tampoco figuraban entre los tipos de blancos en una lista difundida el fin de semana por el Comando Central de Estados Unidos.
El gobierno dice que Israel y Estados Unidos han bombardeado sitios de misiles iraníes y han atacado a su Armada, y dijeron haber destruido su cuartel general y varios buques de guerra.
Caine se refirió el lunes al uso de tecnologías cibernéticas en los ataques, señalando que Washington “interrumpió de manera efectiva las comunicaciones y las redes de sensores”, lo que dejó “al adversario sin capacidad de coordinarse ni responder de forma eficaz”.
Sin proporcionar detalles, Caine manifestó que las fuerzas armadas “desplegaron efectos sincronizados y por capas diseñados para interrumpir, degradar, negar y destruir la capacidad de Irán de llevar a cabo y sostener operaciones de combate del lado de Estados Unidos”.
Caine informó que Trump dio la autorización para los ataques a las 3:38 de la tarde del viernes, hora del Este. Eso significa que el presidente dio luz verde cuando estaba a bordo del Air Force One rumbo a Texas con los senadores republicanos Ted Cruz y John Cornyn, y el actor Dennis Quaid.
Fuente: MICHELLE L. PRICE y KONSTANTIN TOROPIN Associated Press