Al menos siete explosiones y aviones volando a baja altura se escucharon alrededor de las dos de la madrugada del sábado en la capital, Caracas. El régimen de Venezuela acusó a Estados Unidos de atacar instalaciones civiles y militares en varios estados.
El Pentágono remitió los pedidos de comentarios a la Casa Blanca, que no respondió de inmediato a un correo electrónico. Por su parte, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) prohibió los vuelos comerciales estadounidenses en el espacio aéreo venezolano debido a la «actividad militar en curso» ante las explosiones en Caracas.
Las llamadas al Comando Sur de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en la región, no obtuvieron respuesta.
El aviso de la FAA, conocido como «Aviso a los aviadores», se emitió poco después de la 1 de la madrugada en la costa este estadounidense. El departamento advirtió a todos los pilotos comerciales y privados de Estados Unidos que el espacio aéreo sobre Venezuela y la pequeña nación insular de Curazao, justo al norte, estaba vetado «debido a los riesgos para la seguridad de los vuelos asociados a la actividad militar en curso».
Las advertencias están pensadas para alertar a los pilotos de una serie de situaciones peligrosas.
Se podía ver humo saliendo de un hangar en una base militar en Caracas. Otra instalación militar en la capital estaba sin electricidad.
En varios vecindarios, los residentes salieron corriendo a la calle. Algunas se podían ver a lo lejos desde distintas zonas de Caracas.
“El piso se estremeció. Esto es horrible. Se escuchaban explosiones y aviones”, dijo, con la voz temblorosa, Carmen Hidalgo, una trabajadora de oficina de 21 años que caminaba con prisa acompañada por dos familiares de regreso de una fiesta de cumpleaños. “Sentimos como que el aire te golpeaba”.
En su comunicado, el gobierno de Venezuela, instó a sus partidarios a salir a las calles.
El presidente, Nicolás Maduro, ha “ordenado la implementación del decreto que declara el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada. Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”, indicó la nota.
Ese estado de emergencia le otorga el poder de suspender los derechos individuales y de ampliar el papel de las fuerzas armadas.
Esto ocurre mientras, en los últimos días, el ejército de Estados Unidos ha estado atacando a presuntas embarcaciones de contrabando de drogas. El viernes, Venezuela dijo que estaba abierta a negociar un acuerdo con Washington para combatir el narcotráfico.
Maduro también afirmó en una entrevista grabada previamente y emitida el jueves que Estados Unidos quiere forzar un cambio de gobierno en Venezuela y acceder a sus vastas reservas de petróleo mediante una campaña de presión de varios meses que comenzó con un despliegue militar masivo en el mar Caribe en agosto.
Maduro ha sido acusado de narcoterrorismo en Estados Unidos. La CIA estuvo detrás de un ataque con drones la semana pasada en una zona de atraque que se creía que empleaban los cárteles de la droga venezolanos, en la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde que Washington inició los ataques a embarcaciones en septiembre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevaba meses amenazando con que pronto podría ordenar ataques a objetivos en territorio venezolano. Además, la Casa Blanca ha incautado petroleros sancionados frente a la costa de Venezuela, y Trump ordenó bloquear otros en una medida que parecía diseñada para ejercer una mayor presión económica sobre la nación.
El ejército estadounidense ha estado atacando embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental desde principios de septiembre. Hasta el viernes, se conocían 35 incidentes de ese tipo, que causaron al menos 115 fallecidos, de acuerdo con las cifras anunciadas por el gobierno de Trump.
Estos ataques se produjeron tras un importante despliegue de fuerzas estadounidenses en las aguas frente a Sudamérica, que incluyó la llegada en noviembre del portaaviones más avanzado del país, lo que añadió miles de efectivos más a lo que ya era la mayor presencia militar en la región en generaciones.
Trump ha justificado las operaciones contra embarcaciones como una escalada necesaria para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos y afirmó que su país está inmerso en un «conflicto armado» contra los cárteles de la droga.
Por su parte, la televisora estatal de Irán reportó las explosiones en Caracas el sábado, mostrando imágenes de la capital venezolana. Irán tiene una estrecha relación con el país sudamericano desde hace años, en parte debido a su enemistad compartida hacia Estados Unidos.
Fuente: Associated Press