La periodista y analista política Gaby Perozo ofreció en Cada Tarde un análisis detallado sobre los recientes movimientos de poder en Venezuela y el impacto de la salida de asesores extranjeros en la estructura de mando.
Perozo abordó la presunta retirada masiva de personal cubano vinculado a labores de inteligencia y contrainteligencia dentro de la Fuerza Armada Nacional (FAN). Según informes recientes, esta estructura ha sido históricamente el pilar para prevenir disidencias militares. “Los cubanos eran quienes manejaban la inteligencia. Si esa estructura se desmonta, se debilita el aparato de espionaje que sostenía al régimen”, afirmó la analista.
¿Reacomodo o fractura estructural?
Para Perozo, la ausencia de este «ojo supervisor» externo podría generar dinámicas impredecibles:
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Incertidumbre interna: La salida de los cubanos abre espacios para que oficiales de rangos medios, que antes temían ser vigilados, puedan movilizarse.
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Tensiones en la cúpula: El debilitamiento del control externo fomenta que el sistema comience a «mirarse hacia adentro», exacerbando rivalidades entre figuras como Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez.
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Cierre del grifo: El movimiento responde en gran medida a la suspensión de subsidios petroleros a la isla, lo que ha eliminado el incentivo económico para mantener las misiones en Venezuela.
El «silencio estratégico» de la oposición
Sobre el papel de María Corina Machado, Perozo advirtió sobre los peligros de su menor visibilidad en la narrativa internacional reciente. “En política, si no ocupas el espacio, alguien más lo ocupa”, señaló, refiriéndose a la reaparición de figuras tradicionales en encuentros diplomáticos mientras la líder opositora parece quedar fuera de imágenes clave.
La analista concluyó que Venezuela ha entrado en un «ajedrez de alto nivel» donde los intereses internacionales y los cálculos electorales externos serán determinantes para definir si el sistema enfrenta una fractura definitiva o un simple ajuste de sus mecanismos de control.