El doctor en Relaciones Internacionales, Erich de la Fuente, ofreció un análisis profundo sobre la ofensiva contra Irán, advirtiendo que el éxito de la operación no se medirá por la destrucción física, sino por la arquitectura política que surja tras el conflicto.
El peligro de declarar un «cambio de régimen» De la Fuente alertó sobre el riesgo estratégico de fijar el derrocamiento del régimen como objetivo principal. «Si el objetivo es eliminar la capacidad nuclear, es algo medible. Pero si el objetivo es derribar al régimen, al adversario le basta con sobrevivir para proclamarse victorioso», explicó. Según el experto, un Irán que resista el embate, aunque quede debilitado militarmente, podría capitalizar una narrativa de victoria interna.
Guerra híbrida y el factor China-Rusia El académico también puso el foco en la guerra híbrida, señalando que los ciberataques a infraestructuras energéticas y financieras pueden ser tan devastadores como los misiles. Asimismo, analizó el papel de las potencias externas:
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Rusia: Se beneficia a corto plazo por el alza del petróleo, pero teme perder a Irán como aliado estratégico.
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China: Al comprar el 85% del crudo iraní, Beijing se vería obligado a recalibrar toda su influencia en la región si el régimen colapsa o se acerca a Occidente.
Finalmente, De la Fuente enfatizó la vulnerabilidad de los países del Golfo, cuyas plantas de desalinización y centros financieros están en la mira. Para el analista, el liderazgo de Donald Trump será evaluado exclusivamente por el desenlace: una rendición o concesión sustancial de Teherán será vista como un triunfo histórico; una resistencia prolongada cambiaría drásticamente la narrativa de poder de Washington.