El director general de Anthropic, Dario Amodei, manifestó el jueves que la empresa de inteligencia artificial “no puede, en conciencia, acceder” a las exigencias del Pentágono de permitir un uso sin restricciones de su tecnología, lo que profundiza el choque inusualmente público con el gobierno del presidente Donald Trump, que amenaza con retirarle su contrato y tomar otras medidas drásticas para el viernes.
La compañía señaló en un comunicado que no se está retirando de la negociación, pero que el nuevo lenguaje contractual recibido del Departamento de Defensa “prácticamente no avanzó nada en impedir el uso (del chatbot) Claude para la vigilancia masiva de estadounidenses o en armas totalmente autónomas”.
Sean Parnell, el principal portavoz del Pentágono, escribió el jueves en redes sociales que los militares “no tienen ningún interés en usar la IA para realizar vigilancia masiva de estadounidenses (lo cual es ilegal), ni queremos usar la IA para desarrollar armas autónomas que operen sin participación humana”.
Las políticas de Anthropic impiden que sus modelos se utilicen con esos fines. Es la más reciente entre sus pares —el Pentágono también tiene contratos con Google, OpenAI y xAI de Elon Musk— en no suministrar su tecnología a una nueva red militar interna de Estados Unidos.
“Es prerrogativa del Departamento (de Defensa) seleccionar a los contratistas más alineados con su visión”, escribió Amodei en un comunicado. “Pero dado el valor sustancial que la tecnología de Anthropic proporciona a nuestras fuerzas armadas, esperamos que lo reconsideren”.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, le dio a Anthropic un ultimátum el martes después de reunirse con Amodei: abrir su tecnología de inteligencia artificial para un uso militar sin restricciones para el viernes, o arriesgarse a perder su contrato gubernamental. Funcionarios militares advirtieron que podrían ir aún más lejos y designar a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro, o invocar una ley de la era de la Guerra Fría, llamada Ley de Producción para la Defensa, con el fin de otorgar a las fuerzas armadas una autoridad más amplia para usar sus productos.
Amodei declaró el jueves que “esas dos últimas amenazas son inherentemente contradictorias: una nos etiqueta como un riesgo de seguridad; la otra etiqueta a Claude como esencial para la seguridad nacional”.
Parnell indicó que el Pentágono quiere “usar el modelo de Anthropic para todos los fines lícitos”, pero no ofreció detalles sobre lo que eso implica. Sostuvo que abrir el uso de la tecnología evitaría que la empresa “ponga en riesgo operaciones militares cruciales”.
“No permitiremos que ninguna compañía dicte los términos sobre cómo tomamos decisiones operativas”, manifestó.
Las conversaciones que se intensificaron esta semana comenzaron hace meses. Amodei señaló que, si el Pentágono no reconsidera su postura, Anthropic “trabajará para permitir una transición sin contratiempos a otro proveedor”.
El senador republicano Thom Tillis, que no busca la reelección, dijo el jueves que el Pentágono ha manejado el asunto de manera poco profesional, mientras que Anthropic está “tratando de hacer lo más que puede para ayudarnos a protegernos de nosotros mismos”.
“¿Por qué demonios estamos teniendo esta discusión en público?”, les dijo Tillis a los periodistas. “Esta no es la forma de tratar a un proveedor estratégico que tiene contratos”.
“Cuando una empresa se resiste a una oportunidad de mercado por temor a sufrir consecuencias negativas, hay que escucharla y luego, a puerta cerrada, averiguar qué es lo que realmente están tratando de resolver”, agregó.
El senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia del Senado, dijo que estaba “profundamente perturbado” por los reportes de que el Pentágono está “trabajando para intimidar a una empresa líder de Estados Unidos”.
“Lamentablemente, esto es una indicación más de que el Departamento de Defensa busca ignorar por completo la gobernanza de la IA”, señaló Warner en un comunicado. Esto “subraya aún más la necesidad de que el Congreso promulgue mecanismos sólidos y vinculantes de gobernanza de la IA para contextos de seguridad nacional”.
Si bien los funcionarios del Pentágono dicen que siempre se apegarán a la ley en su uso de modelos de IA, el departamento ha tomado medidas para cambiar la cultura entre el personal jurídico militar.
Hegseth le dijo a Fox News en febrero pasado —semanas después de convertirse en secretario de Defensa— que, “en última instancia, queremos abogados que den un asesoramiento constitucional sólido y que no existan para intentar ser obstáculos de nada”.
Ese mismo mes, Hegseth también despidió, sin dar explicaciones, a los principales abogados del Ejército y de la Fuerza Aérea. El principal abogado de la Armada renunció poco después de las elecciones a fines de 2024.
Fuente: KONSTANTIN TOROPIN y MATT O’BRIEN Associated Press