El abogado y escritor Emmanuel Rincón afirmó que el chavismo ha perdido el control efectivo de Venezuela y que Nicolás Maduro carece actualmente de margen político para tomar decisiones autónomas. Durante su participación en el programa Cada Tarde, Rincón sostuvo que el oficialismo ya no gobierna el país, sino que intenta administrar una salida condicionada por intensas presiones internas y externas.
El fracaso del relato oficial
Según el analista, los intentos del régimen por proyectar una imagen de estabilidad y mejoría económica no lograrán consolidarse en la opinión pública. A su juicio, la sociedad identifica con claridad a los responsables de la crisis estructural y difícilmente aceptará narrativas que atribuyan avances al mismo modelo que provocó el colapso. “El venezolano sabe quiénes causaron esta tragedia. No creo que se deje engañar por un relato construido para ganar tiempo”, señaló Rincón.
Rincón destacó que la reciente celebración de reformas petroleras impulsadas desde el exterior representa una admisión tácita del fracaso del modelo estatista promovido durante décadas. Recordó, además, que la economía nacional ya se encontraba severamente contraída antes de la imposición de las sanciones internacionales.
Fracturas en el estamento militar
El abogado subrayó la ausencia de actos institucionales fundamentales, como el traspaso formal del mando militar, lo que considera una evidencia clara de la pérdida de autoridad sobre las Fuerzas Armadas. Asimismo, se refirió a la situación de los militares detenidos, indicando que las liberaciones progresivas buscan contener un posible «efecto cascada» y reducir el impacto político de este factor de presión.
Respecto a la figura de Maduro, Rincón aseguró que su capacidad de acción es prácticamente inexistente. “Cualquier error lo convertiría en el siguiente objetivo; está paralizado por el miedo”, sostuvo, argumentando que cualquier intento de confrontación interna solo aceleraría su salida definitiva.
Una transición inevitable
Finalmente, Rincón afirmó que el chavismo ya no controla el ritmo de los cambios políticos, sino que responde a una agenda marcada principalmente por Estados Unidos. En este contexto, el proceso hacia una transición democrática parece inevitable, mientras el régimen intenta simplemente reducir los costos de su partida. “No se trata de un régimen fuerte en retirada, sino de un régimen agotado intentando administrar su final”, concluyó.