Dilma Rouseff abrió la lista de oradores ante la Asamblea General de la ONU con un llamado a poner fin a la crisis de la inmigración y palabras hacia la lucha contra la pobreza y la defensa del medio ambiente. También defendió lo realizado por su gobierno en el escándalo de corrupción de la estatal Petrobras.
«Hemos sentido la indignación causada por la imagen de un niño muerto en una playa de Turquía, eso debe llevarnos a tomar medidas de solidaridad. Es absurdo impedir el libre movimiento de las personas. Hemos recibido gente de todo el mundo, hemos dado acogida a millones de europeos, asiáticos y africanos. Somos un país que tiene los brazos abiertos. Somos un país que coexiste con las diferencias y eso es lo que nos hace ser más fuerte social y económicamente»; dijo Rousseff.
«El Consejo debe ampliarse para que sea más representativo y eficaz»
La mandataria pidió luego una reforma de la ONU que amplíe el número de Estados miembros del Consejo de Seguridad, un viejo reclamo de Brasi. «Necesitamos una organización que pueda actuar con eficacia en situaciones de crisis locales, regionales y contra todo acto de lesa humanidad. Para dar a ONU la centralidad que le corresponde es crucial una reforma de sus estructuras. El Consejo debe ampliarse para que sea más representativo y eficaz.
Sobre la situación en su país, Rousseff dijo que «Brasil no tiene problemas estructurales serios, son problemas de las circunstancias actuales». «Hemos emprendido una reducción del gasto gubernamental y recortes en las inversiones para reducir la inflación, el déficit y garantizar el crecimiento. Brasil está fuerte», agregó.
También defendió el acercamiento entre Cuba y los EEUU, el acuerdo nuclear con Irán y se refirió a la situación en Petrobras. »
«Brasil no tolerará la corrupción. Las sanciones deben ser aplicada respetando el principio de la legítima defensa. Esa es la base de nuestra democracia. Brasil seguirá avanzando por el camino democrático y nunca renunciaremos a los logros por los que tanto luchamos», dijo