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Detenidos en “Alcatraz de los caimanes” en Florida dicen que fueron castigados por pedir ayuda legal

por actualidad

Dos exreclusos de un centro de detención de inmigrantes en los Everglades de Florida, conocido como “Alcatraz de los caimanes”, testificaron el miércoles que podían ser castigados por buscar asesoría legal y que tenían que escribir números de teléfono de abogados en las paredes y camas usando jabón porque no tenían acceso a bolígrafo y papel.

Los dos hombres, uno deportado a Colombia y otro enviado de regreso a Haití, testificaron en video ante un tribunal federal en Fort Myers, Florida, que sus llamadas monitoreadas a personas fuera del centro de detención se cortaban cada vez que hablaban sobre buscar asesoría legal o intentar conseguir un abogado.

Durante una audiencia de dos días que comenzó el miércoles, los abogados de derechos civiles que representan a los detenidos han solicitado una orden judicial temporal de la jueza federal de distrito Sheri Polster Chappell que garantice que los detenidos en la instalación de los Everglades, administrada por el estado, tengan el mismo acceso a sus abogados que quienes están en los centros de detención administrados por el gobierno federal. La instalación de los Everglades fue construida el año pasado en una remota pista de aterrizaje por el gobierno de Ron DeSantis.

En su demanda, los detenidos afirman que se están violando sus derechos consagrados en la Primera Enmienda constitucional. Dicen que sus abogados tienen que hacer una cita con tres días de anticipación para visitarlos, a diferencia de otros centros de detención de inmigrantes donde los abogados pueden simplemente presentarse durante las horas de visita, que los detenidos a menudo son transferidos a otras instalaciones después de que sus representantes legales han hecho una cita para verlos, y que los retrasos en la programación han sido tan largos que los detenidos no pudieron reunirse con sus abogados antes de fechas límite clave.

Los exdetenidos testificaron de forma remota desde sus países de origen usando traductores y se identificaron sólo con sus iniciales para proteger sus identidades. Mientras estaba en la cárcel para inmigrantes, el exdetenido de Haití dijo que le pidieron firmar documentos que no entendía, y que resultaron ser papeles para autodeportarse a su país, donde temía regresar. Había solicitado asilo en Estados Unidos.

Luego le presentaron un segundo conjunto de documentos que alguien le explicó que lo llevarían a autodeportarse a México, los cuales firmó por miedo a regresar a Haití. Al final, fue enviado de regreso a su país, dijo.

Los funcionarios estatales demandados negaron que estén restringiendo el acceso de los detenidos a sus abogados y dijeron que todos los protocolos se habían establecido por razones de seguridad y para asegurarse de que hubiera suficiente personal. Los funcionarios federales demandados dijeron que no se estaban violando los derechos de la Primera Enmienda.

Mark Saunders, un directivo de un contratista privado que supervisa las operaciones relacionadas con las comunicaciones con abogados en la instalación de los Everglades, testificó que los detenidos se han estado reuniendo con sus abogados. Dijo que el centro de detención había implementado un mandato de que ningún abogado que llegara a “Alcatraz de los caimanes” sería rechazado.

Cualquier solicitud escrita por parte de los abogados para reunirse con los detenidos se responde en un plazo de 24 horas, aseveró Saunders.

El tercer testigo en declarar el miércoles fue Juan López Vega, subdirector de la oficina de campo de las operaciones de ejecución y remoción del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Miami, quien intentó sin éxito anular una citación que lo obligaba a presentarse ante el tribunal. Aunque su trabajo incluía la supervisión de los detenidos en la instalación administrada por el estado, testificó que había visitado el centro sólo una vez.

El caso sobre el acceso al sistema legal fue una de tres demandas federales que impugnan las prácticas en el centro de detención de inmigrantes. En otra demanda presentada en un tribunal federal en Fort Myers se argumentó que la inmigración era un asunto federal, y que las agencias de Florida y los contratistas privados contratados por el estado no tenían autoridad para operar la instalación de conformidad con la ley federal. Esa demanda terminó a principios de este mes cuando el inmigrante detenido que presentó el caso acordó ser retirado de Estados Unidos.

En la tercera demanda, un juez federal de Miami ordenó a mediados del año pasado que la instalación redujera sus operaciones durante dos meses porque los funcionarios no habían realizado una revisión del impacto ambiental del centro de detención. Pero un panel de la corte de apelaciones suspendió temporalmente esa decisión, permitiendo que la instalación permaneciera abierta.

Florida supera a otros estados en la construcción de instalaciones para apoyar la ofensiva contra la inmigración del presidente Donald Trump. Además de la instalación de los Everglades, que recibió a sus primeros detenidos en julio, Florida inauguró un centro de detención de inmigrantes en el noreste del estado y actualmente estudia la creación de una tercera instalación.

Además de la instalación de los Everglades, otros centros de detención que reciben atención no deseada son las instalaciones del ICE en la base del Ejército de Fort Bliss en El Paso, Texas, una en Miami, y otras en California City y Adelanto, ambas en California. Las quejas más comunes incluyen comida inadecuada e insuficiente y falta de acceso a abogados.

La población de detenidos del ICE, que excluye a Alcatraz de los caimanes y otras instalaciones administradas por estados, se ha duplicado hasta alcanzar aproximadamente 70.000 internos desde que Trump asumió el cargo hace un año, impulsada por una inyección única de 45.000 millones de dólares para la detención de inmigrantes.

Fuente: GISELA SALOMON y MIKE SCHNEIDER Associated Press

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