La discusión sobre la expansión de la Línea de Límite de Desarrollo Urbano (UDB) volvió a generar tensiones en la Comisión de Miami-Dade. En entrevista para el programa A Esta Hora, el comisionado Juan Carlos Bermúdez conversó con Yoly Cuello y aclaró que la solicitud en cuestión no fue promovida por el condado, sino por una empresa con presencia histórica en la zona.
Bermúdez aseguró que “no hubo ninguna oposición de los residentes” y que ni el Estado ni la comunidad Miccosukee presentaron objeciones técnicas. Según sostuvo, el debate fue impulsado por sectores ambientalistas externos que “convirtieron esto en un tema político”, a pesar de que el área ya estaba contemplada para una posible expansión futura.
Puntos clave del debate:
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Revisión de la línea: El funcionario criticó las revisiones “pedacito por pedacito” de una demarcación creada hace más de 50 años. “Vamos a revisarla integralmente, como se supone que debe hacerse”, insistió.
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Impacto económico: Advirtió que mantener límites rígidos sin planificación encarece el suelo dentro del perímetro urbano y dificulta la viabilidad de proyectos industriales necesarios para la economía local.
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Caso Calusa: Respecto a la preocupación de los vecinos por el tráfico ante la proyección de más de 500 viviendas en Calusa, Bermúdez reconoció la presión sobre la infraestructura, pero enfatizó la necesidad de aplicar las normas con coherencia. “Las reglas del juego existen porque son creadas… hay que jugarlas”, afirmó, rechazando que los cabilderos definan el futuro del condado.