El análisis de Carlos Díaz-Rosillo, ex alto funcionario de EE. UU., confirma que la extracción de Nicolás Maduro es parte de una operación calculada por fases.
Díaz-Rosillo explicó que la primera fase fue el despliegue naval en el Caribe para recopilar inteligencia. La segunda fue la captura del dictador y su esposa. Ahora, la tercera fase es la transición, descrita como la más compleja.
“Pretender una restauración inmediata de la democracia sería ingenuo”, advirtió. Señaló que EE. UU. busca evitar un vacío de poder. En este marco, la figura de Delcy Rodríguez aparece como un elemento «útil» para mantener la operatividad mínima del Estado, aunque aclaró que ella también deberá responder ante la justicia.
Sobre la oposición, reconoció la legitimidad de líderes como María Corina Machado, pero fue realista: actualmente no tienen el control del aparato estatal. La prioridad actual es evitar el caos y preparar el terreno para una transición real, aunque no sea rápida.