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Cámara baja de EEUU rechaza resolución que le habría impedido a Trump enviar militares a Venezuela

por actualidad

La Cámara de Representantes rechazó el jueves una resolución respaldada por los demócratas que le habría impedido al presidente Donald Trump enviar fuerzas de Estados Unidos a Venezuela luego que una votación empatada sobre el proyecto de ley no alcanzara la mayoría necesaria para su aprobación.

La votación empatada fue el último indicio del tenue control de la mayoría por parte del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, así como de la creciente oposición en el Congreso, controlado por el Partido Republicano, a las agresiones de Trump en el hemisferio occidental. Una votación en el Senado sobre una resolución similar también quedó empatada la semana pasada hasta que el vicepresidente JD Vance intervino para romper el empate.

Para derrotar la resolución el jueves, los líderes republicanos tuvieron que mantener abierta la votación durante más de 20 minutos mientras el representante republicano Wesley Hunt, quien había estado fuera de Washington toda la semana haciendo campaña para un escaño en el Senado en Texas, regresaba apresuradamente al Capitolio con el fin de emitir el voto decisivo.

En el pleno de la cámara baja, los demócratas respondieron con gritos de que los líderes republicanos estaban violando las reglas de procedimiento del recinto. Dos republicanos —los representantes Don Bacon y Thomas Massie— votaron con todos los demócratas a favor del proyecto de ley.

La resolución sobre poderes de guerra le habría ordenado a Trump retirar a las fuerzas estadounidenses de Venezuela. El gobierno del mandatario les informó a los senadores la semana pasada que no hay efectivos estadounidenses en el terreno en la nación sudamericana, y se comprometió a obtener la aprobación del Congreso antes de lanzar operaciones militares importantes allí.

Pero los demócratas argumentaron que la resolución es necesaria después de la incursión estadounidense para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro, y dado que Trump ha declarado tener planes para controlar la industria petrolera del país en los próximos años.

La respuesta a la política exterior de Trump

La votación del jueves fue la prueba más reciente en el Congreso de cuánto margen de maniobra le darán los republicanos a un presidente que hizo campaña para retirar a Estados Unidos de enredos extranjeros, pero que ha recurrido cada vez más a opciones militares para imponer su voluntad en el hemisferio occidental. Hasta ahora, casi todos los republicanos se han negado a ponerle límites a Trump a través de las votaciones sobre poderes de guerra.

El representante Brian Mast, presidente republicano de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, acusó a los demócratas de someter a votación la resolución sobre poderes de guerra por «despecho» hacia Trump.

«Se trata del hecho de que ustedes no quieren que el presidente Trump arreste a Maduro, y lo censurarán sin importar lo que haga, aunque haya llevado a Maduro ante la justicia con el que posiblemente sea el operativo policial más exitoso de la historia», añadió Mast.

Aun así, los demócratas argumentaron enérgicamente que el Congreso necesita reafirmar su papel en la determinación de cuándo el presidente puede usar poderes de guerra. Han podido obligar a que haya una serie de votaciones tanto en la cámara baja como en el Senado mientras Trump, en los últimos meses, intensificó su campaña contra Maduro y puso su mirada en otros conflictos en el extranjero.

«Donald Trump está haciendo que Estados Unidos se reduzca a ser un bravucón regional con menos aliados y más enemigos», dijo el representante Gregory Meeks, el principal demócrata en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, durante un debate en el pleno. «Esto no le está devolviendo la grandeza a Estados Unidos. Nos está aislando y debilitando».

La semana pasada, los republicanos del Senado sólo pudieron descartar por poco la resolución sobre poderes de guerra en Venezuela después de que el gobierno de Trump persuadiera a dos republicanos para que se retractaran del respaldo que le habían dado. Dentro de ese empeño, el secretario de Estado Marco Rubio se comprometió a sostener una sesión informativa la próxima semana ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Sin embargo, la insistencia de Trump en que Estados Unidos poseerá Groenlandia a pesar de las objeciones de Dinamarca, un aliado de la OTAN, ha alarmado a algunos republicanos en el Capitolio. Han esgrimido algunas de las objeciones más abiertas a casi cualquier cosa que el presidente haya hecho desde que asumió el cargo.

Esta semana, Trump se alejó de las amenazas militares y arancelarias contra aliados europeos, y anunció que su gobierno trabaja con la alianza atlántica en un «marco de un futuro acuerdo» sobre seguridad en el Ártico.

Pero de todas formas Bacon expresó su frustración con la agresiva política exterior de Trump y votó a favor de la resolución sobre poderes de guerra, aunque sólo se aplica a Venezuela.

«Estoy cansado de todas las amenazas», expresó.

Las recientes acciones militares de Trump —y las amenazas de efectuar otras— han reavivado un debate de décadas en el Congreso sobre la Ley de Poderes de Guerra, la cual fue aprobada en la década de 1970 por legisladores que intentaban recuperar su autoridad sobre las acciones militares.

El debate sobre los poderes de guerra

La Resolución de Poderes de Guerra fue aprobada en la era de la Guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos enviaba soldados a conflictos en toda Asia. Con ella se pretendía obligar a los presidentes a trabajar con el Congreso para desplegar efectivos si no se ha efectuado ya una declaración formal de guerra.

De acuerdo con esa ley, los legisladores también pueden obligar a llevar a cabo votaciones sobre proyectos de ley en los que se le ordene al presidente retirar a las fuerzas estadounidenses de hostilidades.

Desde hace tiempo, los mandatarios han sometido a prueba los límites de esos parámetros, y los demócratas argumentan que Trump en su segundo mandato ha llevado esos límites más lejos que nunca.

El gobierno de Trump no le informó al Congreso antes de ordenar la incursión sorpresa para capturar a Maduro. También ha utilizado un conjunto de justificaciones jurídicas para destruir presuntos barcos de drogas y confiscar petroleros sancionados cerca de Venezuela.

Los demócratas cuestionan quién se beneficia de las licencias petroleras venezolanas

Mientras el gobierno de Trump supervisa la venta del petróleo de Venezuela en todo el mundo, los demócratas del Senado también cuestionan quién se beneficia de los contratos.

En una de las primeras transacciones, Estados Unidos otorgó a Vitol, el mayor corredor de petróleo independiente del mundo, una licencia por un valor aproximado de 250 millones de dólares. Un destacado socio de Vitol, John Addison, donó aproximadamente 6 millones de dólares a comités de acción política alineados con Trump durante los comicios presidenciales, según registros de donaciones compilados por OpenSecrets.

«El Congreso y el pueblo estadounidense merecen total transparencia respecto a cualquier compromiso financiero, promesas, acuerdos u otros arreglos relacionados con Venezuela que puedan favorecer a los donantes de la campaña y la operación política del presidente», escribieron 13 senadores demócratas a la jefa de despacho de la Casa Blanca, Susie Wiles, el jueves en una carta encabezada por el senador demócrata Adam Schiff.

La Casa Blanca ha dicho que está protegiendo el petróleo del país sudamericano para el beneficio del pueblo de Venezuela y del de Estados Unidos.

Fuente: STEPHEN GROVES Associated Press

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