Desde su exilio en España, la activista Amelia Calzadilla denunció la crisis humanitaria en Cuba, subrayando que la desesperación de la población nace de un régimen que controla cada aspecto de la vida cotidiana. Calzadilla destacó que el pueblo ha comenzado a romper el adoctrinamiento gracias al uso de redes sociales y la documentación de las protestas en tiempo real.
Desmontando el discurso externo
La activista criticó a sectores de la izquierda europea que intentan justificar la crisis mediante el embargo. «Las violaciones de derechos humanos y la mala distribución de recursos son decisiones internas de un régimen con control absoluto», sentenció, recordando que la isla cuenta con más de 1,200 presos políticos.
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Resistencia autónoma: Calzadilla resaltó la valentía de los jóvenes que, pese a los cortes de internet, siguen visibilizando la realidad de la isla.
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Esperanza de retorno: A pesar del destierro, expresó su «fe ciega» en un cambio que permita a los cubanos vivir sin miedo y con capacidad de decidir su futuro.