WASHINGTON (AP) — La campaña pública deja paso a la privacidad de las cabinas de votación el martes, estando en juego el control del Senado, la composición de la Cámara y 36 gobernaciones.
El presidente Barack Obama no está en la boleta electoral de mitad de legislatura en su segundo mandato. Pero incluso él ha dicho que sus políticas sí lo están. Y los republicanos se apresuraron a darle la razón, dados los bajos índices de aprobación de Obama.
«Las políticas del presidente han fracasado, sin vueltas», dijo el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien espera ser reelegido por 13ra vez y tener dos años más como presidente de la cámara. El y otros republicanos han jurado cambiar las políticas de Obama, pero sin entrar en detalles concretos.
Los demócratas optaron por declararse independientes del presidente más que por apoyarlo.
«Hay dos personas que se presentan mañana (por el martes), yo y Scott Brown», dijo la senadora Jeanne Shaheen de New Hampshire al presidir seis actos electorales en el último día de campaña.
El principal premio en una campaña de 4.000 millones de dólares es el control de Senado, una contienda que se extiende por tres docenas de estados y dio lugar a una ola publicitaria imposible de cuantificar.
El gran número de contiendas competitivas combinado con la posibilidad de desempates en Louisiana y Georgia significan que ningún partido podría declararse vencedor el miércoles.
En Kentucky, el dirigente republicano Mitch McConnell compitió con la demócrata Alison Lundergan Grimes en una contienda implacablemente negativa que costó más de 50 millones de dólares.
Los republicanos tienen las mejores oportunidades de ganar bancas en Montana, Dakota del Sur y Virginia Occidental, donde los senadores demócratas pasaron a retiro.
Otra jubilación demócrata dio lugar disputa muy reñida en Iowa entre la republicana Joni Ernst y el demócrata Bruce Braley.
La jubilación de un republicano en Georgia dio lugar a una de las disputas observadas más atentamente en todo el país, entre la demócrata Michelle Nunn y el empresario republicano David Perdue.
Los republicanos se declararon optimistas sobre sus probabilidades de ganar el control del Senado, en tanto los demócratas aseguran que su costosa campaña para alentar el voto de millones de negros, jóvenes y mujeres les permitirían conservar la mayoría.
La popularidad creciente del voto adelantado produjo el equivalente de una elección dentro de la elección, con más de 18 millones de sufragios en 32 estados, que cada partido atribuyó a su propia fuerza.
No había grandes dudas en torno a la contienda por la Cámara de Representantes, salvo acerca de la magnitud de la nueva mayoría republicana. Una ganancia de 13 bancas les dará su mayor representación en la cámara desde 1946, cuando tuvieron 246 representantes.
Las 435 bancas estaban en juego el martes. Los demócratas se concentraron en la reelección de los suyos, con lo cual concedieron tácitamente su derrota en diversas disputas en Utah, Nueva York y Carolina del Norte.
Hay 36 gobernaciones en juego, y un número desusadamente alto de mandatarios que parecía tener problemas para obtener su reelección.
Finaliza así el último acto de una campaña con unas primarias en las que los candidatos del establishment republicano enfrentaron a contendores del tea party.
Ningún senador republicano perdió en una elección primaria, para alivio de los dirigentes que temían una repetición de 2010 y 2012. En esa ocasión el partido perdió bancas que hubiera podido ganar porque en varias primarias se impusieron candidatos que no tenían posibilidades de llegar a Washington.
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Con información de los periodistas de Associated Press Ann Sanner y Ken Thomas en Ohio.
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